Universo, multiversos, meta-verso

Otherreality

David Deutsch, Rich Terrile, Terence Mckenna, varios han sido los científicos e intelectuales que han insinuado de forma más o menos explícita que tal vez el universo en el que vivimos y por lo tanto todo lo que nos rodea no sea más que una especie de inmensa simulación de ordenador dentro de una meta-realidad mucho más compleja donde nuestra realidad no sería más que uno de los innumerables aspectos que puede adoptar la existencia. Películas como Matrix o Inception también han jugado con esta concepción.

Lo cierto es que no se trata de un tema nuevo ni mucho menos. Desde hace miles de años muchos sabios de distintas tradiciones culturales han articulado bajo diferentes fórmulas la metáfora del “sueño de Dios” donde no somos más que el producto de esa inmensa danza cósmica. Shiva baila y su danza es el universo. El baile no es Shiva pero éste no existe sin él. De la misma forma los hombres no somos Dios pero no podemos existir sin él pues formamos parte intrínseca de él al mismo tiempo. De alguna forma somos su manifestación del mismo modo que el baile es la manifestación del danzarín.

Es curioso que los descubrimientos que se han ido haciendo en las últimas décadas dentro de campos como la física cuántica parecen ratificar, al menos en parte, estas hipótesis. Las partículas esenciales que forman la materia son, en última instancia, vibraciones del vacío cósmico del que parte todo, “arrugas de la nada”. Este vacío cósmico en realidad sería un “Pleno cósmico”, un continuum espacio-tiempo que contiene lo necesario para crear todo lo que existe tanto en nuestro nivel de realidad como en el resto de niveles de realidad posibles bajo un sustrato común que comprendería al “Meta-verso” o “Multi-verso” a partir del cual emergen todos los universos posibles, incluido el nuestro.

Es como si la realidad sensible que percibimos cada día no fuera más que una de las muchas frecuencias posibles dentro del enorme dial del universo. Nuestros sentidos y constitución física solamente estarían preparados para sintonizar esa frecuencia pero con disciplina y el entrenamiento necesario quizá sería posible aumentar nuestro espectro receptivo y sintonizar otras frecuencias distintas del infinito repertorio disponible. Con otras palabras, esto es lo que parecen sugerir místicos, sabios y chamanes de todas las culturas y épocas. Algunos psiconautas afirman haber visitado “otros mundos” bajo los efectos de drogas enteogénicas como el LSD o el DMT. Es como si este tipo de drogas fueran una especie de “atajo” rápido que mostrara de forma fugaz al consumidor que hay otras realidades y que pueden ser captadas por la consciencia (nuestro aparato receptor). Acceder a estas otras realidades de forma estable, permanente y precisa también sería posible, según numerosas tradiciones místicas, a través del ejercicio espiritual con técnicas como la meditación, la respiración consciente o la visualización. Sería la perseverancia en la práctica de estas técnicas lo que nos abriría definitivamente las puertas de entrada a estos otros mundos, accesibles a través de niveles superiores de consciencia.

Para terminar, dejadme que abuse un poco de la metáfora del vídeo juego. Imaginad un vídeo juego muy elaborado en el que se representa un mundo enorme con kilómetros y kilómetros de calles, avenidas, bosques, riveras y montañas. En este mundo hay un montón de personajes, cada uno con su programación, ejecutando las acciones y los comportamientos que dicha programación les indica. Todos van tirando más o menos bien dentro de ese mundo que conforma el vídeo-juego. A algunos les va mejor que a otros dependiendo de la zona en la que les ha tocado vivir dentro del mundo virtual que habitan.

Los habitantes del juego piensan que su mundo es el único posible y que todo lo que existe está contenido allí. Algunos de los personajes que lo pueblan están programados para poner en duda dicho dogma e investigan, la mayoría de veces infructuosamente, para descubrir que hay más allá de los límites de lo que parece ser el único mundo posible.

Un día aparece un personaje que dice ser el “player 1” y les dice al resto de habitantes que viene de otro mundo que es más real que el suyo propio, que lo que conocen como única realidad no es más que uno de los muchísimos video juegos que hay disponibles en el mercado y que no es precisamente el más espectacular. Aquel personaje les dice que no es como ellos, que está hecho de otra materia y que ellos existen porque él ha decidido crear una partida. Algunos, asombrados por sus palabras, deciden creer ciegamente en lo que dice y lo siguen como a un ídolo sin cuestionarse nada ni intentar averiguar que es lo quiere decir, pero la mayoría lo observa y lo ve como a uno más. Tiene la misma apariencia que ellos, se mueve de la misma forma y actúa de un modo muy similar aparte de sus excentricidades, así que se preguntan porqué habrían de creer en las tonterías de ese majadero. Unos lo toman por loco, otros por un traidor peligroso y deciden acabar con él. Lo ejecutan y así se libran de su amenaza. Pum! se acabó, ha desaparecido, ya no existe y no volverá a molestarles. Pero para “player 1” aquello ha sido tan sólo un “game over” más. Se levanta de delante de la pantalla, bosteza y se va tranquilamente a la cocina a por un refresco mientras piensa que en la próxima partida les va a dar una buena paliza a esos personajillos engreídos del mundo ficticio del vídeo juego.

En el mundo virtual la vida sigue. Hay un grupo de fanáticos que siguen defendiendo a capa y espada la figura de “player 1” y sus enseñanzas, sin ser conscientes que han sido programados para ello. Eventualmente uno de ellos llega al poder político y decide instaurar las palabras de “player 1” cómo base normativa para regular el día a día de la comunidad.

El grupo de inquietos que investiga la naturaleza de su mundo sigue empeñado en despejar todos los enigmas, algunos de ellos incluso analizan con cuidado las palabras de “player 1” e intentan adivinar que verdades encierra su misterioso lenguaje. Poco a poco van haciendo descubrimientos sorprendentes acerca de su realidad y comprueban que, efectivamente, “Player 1” tenía razón en muchas de sus afirmaciones aunque no en el modo en el que afirman sus fieles. Descubren por ejemplo que en realidad su universo no está flotando en medio del vacío, sino que hay unas partículas elementales llamadas píxeles y que la totalidad de su mundo está compuesto por ellas. Lo único que cambia son los “bits” asignados a cada pixel que no es más que información que le dice a un pixel si debe ser de color verde, azul, rojo o cualquier otro. Lo elementos de ese mundo, las piedras, las plantas, los edificios o incluso ellos mismos están compuestos por grupos de pixeles con diferentes valores de información que es lo que acaba dándoles forma; y lo que ellos creían que era el vacío no es más que un montón de pixeles de color negro con un valor 0 en bits. Por otra parte descubren que lo que ellos consideraban su inteligencia y su libre albedrío también son bits de información pero que en esta ocasión no están reflejados físicamente en un pixel sino en un código de programación que les indica exactamente que es lo que han de hacer en cada momento incluido el propio hecho de preguntarse acerca de su origen y su existencia. No obstante estos mismos descubrimientos también les demuestran que su existencia no es totalmente determinista porqué parte de los algoritmos de su código de programación incluyen una instrucción “Random” que hace que gran parte del programa sea impredecible incluso para el propio “player 1” de ahí que aún mantenga interés por jugar.

Finalmente también descubren que el mundo definido y contenido en el vídeojuego no es el único posible y que probablemente existen otros. Saben que para ellos no es posible acceder directamente a esos otros mundos pero si tienen evidencias de su existencia de forma indirecta, la aparición de “Player 1” sería una de ellas pero no la única, cambios inexplicables en las condiciones de su mundo podrían tener su origen también en estos otros universos paralelos.

Muy ocasionalmente uno de estos personajes “despierta” y se da cuenta de que, al igual que “player 1”, él es un jugador que está participando en una partida online con otros jugadores como él pero que en el interior del vídeo-juego está totalmente identificado con el personaje que representa. Una vez ha despertado, el jugador se da cuenta de lo fútil de sus preocupaciones en el mundo virtual. Todo aquello que le parecía de una importancia capital ahora le parece totalmente trivial incluida su propia muerte que no es más que un “Game over” que se puede restablecer con una nueva partida o incluso recopilando en el juego varios bonus del tipo “1UP”. Por suerte se ha dado cuenta antes de acabar la partida y ahora puede disfrutar del resto del juego siendo consciente de quien es en realidad.

Mientras continúa la partida se pregunta si ese mundo “real” al que pertenece no será a su vez otro vídeo juego, otra manifestación de una realidad aún más compleja que los contiene a todos.

Y hasta aquí estiro la metáfora porqué ya se sabe que las metáforas tienen una capacidad de comparación limitada y además creo que la idea ha quedado clara ¿no?.

Libros de autoayuda

Los libros de auto ayuda han tenido mucho éxito las últimas décadas pero también han tenido muchos detractores que los consideran libros para ignorantes. Entre las críticas se dice que juegan con las esperanzas del lector, son inútiles, trasnochados y hasta peligrosos… y que por supuesto no sirven para nada. Sencillamente son muchos los intelectuales que abominan de la auto-ayuda. Hasta tal punto llega esta aversión que se da el caso de autores que crean libros  de auto-ayuda, disfrazados de cualquier otra cosa, y se apresuran a decir en el prólogo “no se trata de un libro de auto ayuda” ¿y qué si lo es?.

Mi opinión es que la auto-ayuda no deja de ser un género literario más y despachar dicho género cómo basura de un plumazo tiene tan poco sentido como lo tendría considerar despreciable todas las novelas que se han escrito por el mero hecho de ser novelas.

En autoayuda, como en cualquier género literario, hay obras malas, regulares, buenas y mejores y es el lector el que debería ejercer su criterio a la hora de seleccionar que títulos le interesan.

Ante la acusación de “no sirven para nada, no ayudan”, hay que argumentar que efectivamente no hayan ayudado al autor de dichas afirmaciones, pero eso no quiere decir que no puedan ayudar a otras personas. En la auto-ayuda, cómo en la literatura en general, hay un gran nivel de subjetividad y por lo tanto hay personas que pueden haber obtenido gran ayuda de su lectura al mismo tiempo que hay personas a las que no les ha servido para nada e incluso les ha perjudicado.

En este caso como en todos, lo mejor es probar por uno mismo y decidir, también por uno mismo, que es lo que nos gusta y/o nos conviene leer.

Personalmente no tengo reparos en reconocer que soy aficionado a la lectura a los libros de auto-ayuda, entre otros muchos géneros literarios, y me he encontrado con basura pero también con auténticas joyas…y por supuesto siempre desde un juicio, en gran parte, subjetivo.

Empapa tu cerebro en serotonina

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Nos guste o no nos guste, nuestro estado de ánimo viene determinado por una serie de sustancias neurotransmisoras presentes en nuestro sistema nervioso central. Basta la presencia o la ausencia de uno de ellos en las cantidades adecuadas para que cambie radicalmente nuestra forma de estar en el mundo y de percibirlo. Podéis abundar ampliamente sobre estos temas en el libro de Biología de las pasiones de Jean Didier Vincent.

El caso es que entre todos estos neurotransmisores la serotonina tiene especial importancia ya que su presencia en nuestro cerebro es la que nos hace sentir bien. Cómo por arte de magia, una presencia de serotonina en las proporciones adecuadas nos eleva el estado de ánimo y la sensación de placer, evita la depresión,  nos permite sentirnos mejor y ver todo de un modo mucho más positivo. Por tanto es recomendable adoptar unos hábitos en nuestro estilo de vida que nos permitan mantener siempre una buena cantidad de serotonina empapando nuestro cerebro para mejorar nuestra calidad de vida en general.

Enumero a continuación unos cuantos consejos que ayudan a mantener los niveles de serotonina en estado óptimo. Como todos los consejos son más fáciles de dar que de seguir, aún así vale mucho la pena intentarlo habida cuenta de los beneficios.

Evitar situaciones estresantes: El stress provoca que se pongan en marcha corticoides que producen efectos contrarios a la serotonina

Mantener la calma: Si por nuestras circunstancia vitales nos es imposible evitar situaciones estresantes, entonces lo mejor es analizar la situación con la máxima distancia posible en intentar no implicarnos emocionalmente, o al menos que dicha implicación emocional sea lo más leve posible. El objetivo es rodearnos de calma a la mínima oportunidad aunque solamente sea por unos segundos

Dormir las horas adecuadas: Procurar siempre dormir entre 7 y 9 horas al día. Una de las funciones de la serotonina es la de regular el ciclo del sueño mediante la síntesis de melatonina. Un desajuste de nuestro ciclo de sueño-vigilia puede producir carencias de serotonina indeseables.

Practicar ejercicio: El ejercicio físico estimula la producción de serotonina por parte del cerebro. Un mínimo de media hora al día de ejercicio físico son un estupendo remedio antidepresivo. Son especialmente adecuados los deportes aeróbicos y que no produzcan demasiado stress en el cuerpo.

Dieta rica en triptófano: No podemos enviar serotonina adicional directamente a nuestro cerebro pues la barrera hematoencefálica lo impide pero sí podemos provocar su generación de forma indirecta a través de una dieta sana y rica en triptófano ya que este aminoácido es un elemento esencial para la liberación de serotonina. Hay multitud de elementos que incluyen importantes cantidades de triptófano. Hago aquí una enumeración de algunos de ellos.

·         Legumbres: lentejas, soja, guisantes, habas, judías o garbanzos entre otras

·         Cereales: Trigo, avena, mijo, maíz, centeno o cebada

·         Verduras y hortalizas: espinacas, espárragos, lechuga, berenjenas, zanahorias, pepinos o tomates entre otros

·         Frutas: fresas, naranjas, arándanos, melocotones o uvas entre otras

·         Frutos secos

·         Carnes: Especialmente la de pavo, pollo y el jamón

·         Pescados: especialmente el azul como la sardina, la caballa o el atún

·         Otros alimentos: El queso (especialmente el curado, el tofu o el chocolate)

No obstante hay que controlar su ingestión en las cantidades y medidas adecuadas mezclándolos de forma saludable para evitar que la ingestión de triptófano produzca daños en otras áreas, por ejemplo; el chocolate produce triptófano pero también puede hacer subir demasiado los niveles de glucosa  en sangre (salvo que sea del 100% de cacao), por su parte una ingestión excesiva de carne puede hacer aumentar peligrosamente el nivel de grasas en nuestro cuerpo con los correspondientes riesgos cardiovascualres. En definitiva comer de todo en las cantidades y proporciones adecuadas…vamos lo de siempre.

Procurar hacer, al menos, dos cosas al día que nos ilusionen: Procurarnos alegrías es un estimulante efectivísimo para la producción de serotonina así que hemos de obligarnos a darnos un par de ilusiones al día aunque sean pequeños actos cómo abrazar a un amigo, dar un paseo, leer un buen texto o comernos un helado de chocolate negro, …que además nos proporcionará triptófano ;-).

Hacer el amor: la práctica de sexo –en compañía o en solitario-  siempre que sea no compulsiva, eleva los niveles de serotonina antes, durante y después de la actividad. Si se hace de forma compulsiva entonces provoca ansiedad y ya tenemos los corticoides en lugar de la serotonina.

Respiración abdominal: Este tipo de respiración nos ayuda a serenarnos y la serenidad aumenta los niveles de serotonina en el cerebro.

Meditar:  La meditación es una fuente fantástica de estimulación de producción de serotonina. Mientras más experiencia se gana en la práctica de la meditación más uniforme se mantienen los niveles de serotonina.

Reir: Algo tan sencillo cómo reírse libera serotonina en el cerebro. No hace falta decir que cuanto más riamos, mejor.

Escuchar buena música: está más que demostrado que la buena música estimula la generación de serotonina

Ayudar a los demás: Demostrado, ayudar al prójimo es una excelente forma de liberar serotonina siempre y cuando prestar esa ayuda no se haga de forma forzada y no suponga un prejuicio mayor para nosotros mismos.

Existen medicamentos antidepresivos como los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina que mediante un proceso de inhibición hacen que suban drásticamente los niveles de serotonina en el sistema nervioso central pero NUNCA deben tomarse si no han sido recetados directamente por un psiquiatra o médico especialista ya que de lo contrario se corre el riesgo de padecer un síndrome serotoninérgico de consecuencias muy pero que muy desagradables y perjudiciales para nuestro organismo.

Enfín, espero que esta información os sea de utilidad.

Noticia del futuro.

Rebuscando entre mis archivos he encontrado este fichero datado…el 3 de Agosto de 2050!!.

<<Barcelona, miércoles 3 de agosto de 2050.

El próximo curso lectivo se inaugurará la Catedra “Borja Vilaseca” de desarrollo personal en la Facultad de Consciencia de la Universidad Independiente de Barcelona. El acto de presentación se realizará el próximo lunes día 8 de Agosto en las oficinas administrativas de dicha facultad sitas en la nueva ampliación  de la Nave de la Consciencia (antaño conocida como Torre Amat), en el número 9 de la calle Duquessa d’ Orleans. El discurso inaugural será realizado por el propio Dr. Borja Vilaseca que sigue plenamente activo a pesar de estar a punto de cumplir los setenta.

Con este acto se da justo reconocimiento al proyecto que el viejo profesor ideó precisamente poco después del inicio del Gran Estancamiento de 2008 que dio origen al modelo de sociedad en el que vivimos hoy día  y donde la consciencia tiene un papel tan decisivo.

Todo comenzó con un Máster de Desarrollo personal y Liderazgo enmarcado en la facultad de estudios empresariales de la Universidad de Barcelona bajo el auspicio del entonces vice-rector de economía de la UB Gonzalo Bernados . El máster tuvo un éxito inusitado desde la primera promoción. Pocos años después este plan de estudios  se extendió a otras ciudades del estado español cómo Madrid, Valencia, San Sebastián, Mallorca y Murcia  para a continuación comenzar su proyección internacional comenzando en Europa y América Latina y continuando de ahí al resto del mundo. El entrañable profesor -el prefiere denominarse “facilitador”-, se emociona al recordar aquellos comienzos “Ya entonces empezaba a haber gente interesada en el mundo de la consciencia pero todavía eran una minoría y cuando hablábamos del nuevo paradigma muchos  nos miraban como si estuviéramos locos”.

De aquellas pocas decenas de alumnos iniciales se ha pasado a los millones de estudiantes que hoy investigan a fondo el tema de la consciencia y el desarrollo espiritual desde múltiples disciplinas en universidades de todo el mundo. Bajo la tutela del propio Vilaseca han pasado multitud de personajes relevantes de la ciencia, la cultura y la política actual incluyendo varios de los actuales miembros del consejo mundial. Ahora la nueva cátedra de la UIB garantiza que su valioso legado seguirá para las futuras generaciones.>>

Wu Wei

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Hace mucho tiempo que me encontré con el concepto de wu wei tras mi primer lectura de Tao Te King. En occidente este término se ha traducido de varias formas pero siempre relacionado con el concepto de la “no acción”. El libro antes citado viene a decir en muchos de sus pasajes que  con el wu wei, o sea con la no acción, se puede llegar a conseguir cualquier cosa, se puede llegar a conquistar el universo.

El concepto de que “no haciendo nada  se consiguen cosas” en tan anti intuitivo con nuestra forma de vida que a priori cuesta verle algún sentido. A mí me ha costado muchos años verle este sentido pero ahora que empiezo a entenderlo apenas subrepticiamente poco a poco se me va aclarando la cortina de humo y cada día creo comprenderlo mejor.

En primer lugar la traducción “no acción” no es la más aproximada para wu wei, es tan sólo una aproximación. Quizás sería más adecuado traducirlo por algo así como “dejar que las cosas sucedan” aunque tampoco sería muy exacto.

El caso es que pienso que si dejamos que las cosas sucedan al final todo acaba colocándose en sus sitio de la misma forma que si apretamos un puñado de cigarrillo (o de palillos chinos o similares) al final estos acabarán tomando una estructura de patrón hexagonal independientemente de los movimientos que hagamos con las manos.

Tomad como ejemplo la propia naturaleza. La naturaleza no tiene consciencia ni intención ninguna, simplemente va haciendo y sin embargo mirad las maravillas que ha creado, las nubes, las montañas, los pinos, los cisnes, las flores, las montañas, las cascadas, el toro bravo, el ruibarbo, las catedrales, el cerebro, los vuelos trasatlánticos, la poesía, el helado de pistacho y el iPad, por poner sólo un ejemplo. Vale que es una chapucera, que ha necesitado millones de años para todo eso, que ha habido un montón de pasos hacia atrás, pero es que caray!!, lo ha hecho todo sin poner esfuerzo ninguno, simplemente ha dejado que las cosas ocurrieran y ya está. …¿entendéis lo que os quiero decir?

A veces nos obcecamos en creer que esforzándonos mucho y poniéndonos manos a la obra vamos a conseguir hacer más cosas y hacerlas más rápido. No niego que en ocasiones pueda ser así, pero la propia experiencia me dice que en los asuntos en los que las personas metemos la zarpa voluntariamente con la intención de arreglar las cosas todo se acaba yendo al garete de la peor forma posible. Sin embargo cuando realizamos las cosas de forma espontánea y dejamos que se desarrollen a su propio ritmo todo acaba saliendo mucho mejor.

Creo que el significado del Wu Wei va más por ahí. Deja que los hechos fluyan que sigan su devenir natural y acabarán colocándose donde les corresponda de forma suave y espontánea. La arrogancia de pretender que podemos modelar la existencia a nuestro gusto provocando intencionadamente los acontecimientos me parece ingenua a la vez que necia.

Si empiezas a dejar que las cosas fluyan libremente en tu vida, quizá tendrás tropiezos, quizás tardes más en avanzar pero sin duda llegarás mucho más lejos.