La inercia de la inconsciencia

En realidad ser autoconsciente no es una tarea excesivamente complicada, de hecho las técnicas para ganar auto-consciencia son relativamente sencillas. La dificultad  radica en la inercia de inconsciencia tan fuerte que arrastramos. No es extraño, desde casi el día de nuestro nacimiento vamos aprendiendo toda una serie de hábitos que construyen y refuerzan el espejismo del Ego y alimentan la inconsciencia con toda la fuerza de siglos de cultura y milenios de selección natural.

Cómo dijo no recuerdo quien, la fuerza que mueve al mundo no es ni el dinero, ni el poder ni el sexo, es la inercia y en más de un sentido literal y figurado llevaba toda la razón.  Desprenderse de la veloz inercia acumulada durante toda una vida de experiencias, frustraciones, creencias y malos hábitos puede llegar a ser una tarea titánica.

Pero aunque sea difícil, no es imposible. Una forma de empezar puede ser la introspección, el pararnos un rato a analizar con atención como nos sentimos en un momento dado. Se trata de una práctica que consiste en vernos a nosotros mismos en tercera persona, como un observador. Analizar nuestras sensaciones, intentarlas mirar como quien mira un cuadro pero sin intentar buscarles un porqué inmediato, simplemente darnos cuenta de ellas, reconocerlas.

Conforme nos vayamos familiarizándonos con esta técnica nos irá siendo más fácil detectar nuestras conductas inconscientes y será más fácil desprendernos de aquellas que detectemos como inútiles o nocivas. A la luz de la consciencia podemos llegar a apreciar cuantos de nuestros comportamientos siguen pautas aprehendidas, en ocasiones muchos años atrás, que se repiten por pura inercia pero que no obedecen a ninguna lógica racional o del corazón.

La Contra de la Vanguardia y los tres centros

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En otros post de este blog ya he mostrado mis preferencias por la teoría de « tres centros» de la subjetividad humana. Hace tiempo que la estudio Y reflexiono sobre ella hasta el punto que veo representadas las tres dimensiones: mente,alma y cuerpo, en casi todo lo que se aparece ante mis ojos, sean personas lugares u objetos, en un perfecto ejercicio de pareidolia.

Uno de los últimos lugares donde he creído ver claramente definidos estos tres centros es en la tríada de periodistas que forman esa magnífica sección del diario de noticias barcelonés “la Vanguardia” llamada “la contra”. Para los que no la conozcáis, os diré que “la contra” es una entrevista que aparece de lunes a sábado en la contraportada del diario (de ahí su nombre).

Desde su aparición ha sido una de las secciones más populares del rotativo pues entrevistan a todo tipo de personajes interesantes y cada periodista de los que forman el trío sabe imprimirle su propio estilo a la forma de la entrevista.

Y es precisamente en ese estilo donde soy capaz de ver la identificación de Víctor Amela, Ima Sanchís y Lluís Amiguet con cada uno de los tres centros.

Víctor sería claramente la parte intelectual del grupo y ya no solo por su aspecto físico, sino por el tono de sus preguntas y comentarios que siempre buscan racionalizar los argumentos de los entrevistados aún cuando estos sean personajes alejados de la racionalidad. Víctor es la mente, la mirada analítica y el que más invita a reflexionar con sus entrevistas.

Ima es sin duda la representante de la parte emocional en el grupo. La propia elección de los entrevistados ya deja intuir este aspecto, entre ellos abundan los gurús y expertos en desarrollo personal. En sus cuestiones abundan los términos referentes a los sentimientos y a la parte más trascendente del ser humano y, de los tres es la que tiene un tono más poético en la forma de redactar sus entrevistas. Más que invitarnos a reflexionar (que también), los entrevistados de Ima tienen a emocionarnos y apelan a la parte más íntima de nuestras almas, aquella que no puede expresarse con palabras.

Lluis Amiguet representa la parte física, la de las sensaciones. Es el más visceral de los tres y lo demuestra con su estilo directo e incisivo, casi salvaje en ocasiones. A poco que observas te das cuenta que en sus preguntas este periodista no se anda por las ramas, interpela al entrevistado para arrancarle de cuajo sus pensamientos sin darles tiempo u oportunidad de tamizarlos por nngún filtro. Es por eso que veo en Lluis el representante más claro del instinto y de nuestra dimensión puramente animal.

Por supuesto que todas estas suposiciones pueden no ser más que frutos de mi imaginación pero lo cierto es que, basándome en esta teoría y haciendo la prueba de leer la entrevista sin mirar antes el autor, suelo acertar en más del 90% de las ocasiones.

la conciencia de uno mismo.

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En este blog nos hemos referido a veces a la conciencia, ese gran misterio que todavía continúa apasionándonos. De vez en cuando uno se encuentra perlas cómo esta http://www.mertxepasamontes.com/el-cerebro-la-conciencia-de-uno-mismo.html en Internet que vale la pena leer con atención. Cómo viene siendo habitual,  Mertxe Pasamontes nos regala un texto elegante e interesantísimo a través de su blog de psicología y coaching.

En ocasiones los sueños se hacen realidad.

Cuando era niño costaba mucho ver a una persona de otra raza en la calle. Sabía que existía gente con los ojos rasgados y la piel oscura por las películas y los libros pero era muy extraño verlos en la realidad. Por eso cuando era pequeño soñaba con un mundo en el que pudieras pasear por la calle o ir en bus y ver a todas horas a gente de todas las razas y colores mezclada de forma totalmente natural.

También recuerdo que unos de los días más tristes de mi vida fue cuando me descubrieron que las hadas, las brujas los robots y demás seres fantásticos solamente existían en los cuentos y la televisión. Por eso también soñaba que me relacionaba y era amigo de hadas, brujas, cyborgs, hechiceros y demás seres fantásticos.

También soñaba con poder escribir con esas maravillosas fuentes tipográficas que veía en los diarios y los anuncios impresos y me esforzaba por imitarlas con papel y lápiz. Pero me recordaban que eso solamente estaba al alcance de los impresores profesionales y que, a lo sumo, me tendría que conformar con ver mis textos con la tipo monoespaciada de una máquina de escribir

Pues bien, a día de hoy, 30 años después puedo decir que todos esos sueños se han hecho realidad. Cuando paseo por la calle cada día veo mezclada gente de todo tipo de razas. Entre mis conocidos y amistades cuento con hadas, brujas, magos y cyborgs (yo mismo soy un cyborg) y los robots no sólo existen sino que en mi casa tengo un par de ellos. En cuanto a la tipografía, a pesar de que nunca he sido impresor, puedo disfrutar escribiendo textos en un montón  de bellas fuentes distintas. De hecho hay tantas para elegir que cuesta decidirse por una. Si cuando era un niño me hubieran dicho que todo esto acabaría ocurriendo probablemente no habría dado crédito.

La conclusión es que en ocasiones, los sueños se hacen realidad, simplemente hay que darles tiempo. En otras ocasiones se quedan siendo sólo sueños, pero eso también está bien.

Exceso de optimismo

Tras varios días dándole vueltas a la cabeza, he llegado a la conclusión que el problema de muchas personas en nuestra sociedad es su exagerado y exacerbado optimismo.

Me explico. Estoy cansado de presenciar cada día escenas de mal humor, malas caras, amargura, quejas, stress insano, disgusto y toda serie de signos de fastidio a mi alrededor, tanto entre miembros de mi familia, como entre las amistades o entre los ciudadanos de a pie con los que me cruzo cada día. Y entonces me hago el siguiente planteamiento: Doy por hecho que la mayoría de la gente no disfruta sufriendo, luego ¿ por qué consiente derrochar valiosos minutos de su vida estando irritados cuando podrían cambiar de actitud?, sin duda pienso que es porqué esperan (aunque sea inconscientemente) que en algún momento del futuro ya no estarán disgustados y podrán disfrutar de la vida. Y ahí es precisamente donde creo que radica el error de base.

Podemos perder la vida en cualquier momento y aunque no lo hagamos inmediatamente, estamos sometidos a un montón de riesgos que convierten nuestro futuro en un gran campo de incertidumbre y en cualquier caso nuestra vida no será muy larga aún suponiendo que salgamos indemnes de todas las amenazas que se ciernen sobre nuestra salud y nuestra existencia. Si es así, ¿por qué perdemos nuestro escaso tiempo en atender emociones nocivas que nos hacen infelices?. Mi teoría es que pecamos de un optimismo irracional que tiende a hacernos pensar que viviremos para siempre y que por tanto, siempre quedará tiempo más adelante para apreciar la vida y para que se nos pasen las rabietas. “Ya vendrán tiempos mejores”, postergamos nuestra dicha indefinidamente en un futuro que nunca llega pero que nos permite justificar el mal humor de hoy.

Siempre me he considerado alguien profundamente pesimista y eso hace que siempre esté intentando sacar el máximo de cada segundo y que evite el mal humor por encima de todo, hasta el punto que muchas personas me consideran banal, poco serio o irresponsable, cuando es justamente lo contrario. Cada mañana cuando me levanto soy muy consciente de que hoy puede ser mi último día en la Tierra así que ¿por qué desperdiciarlo enfadándose?. Lo cierto es que la mayoría de nosotros únicamente pensamos esto cuando acudimos a un funeral que nos recuerda la fragilidad de la vida, pero a los dos días lo hemos olvidado y volvemos a nuestro optimismo de locura.

No niego que en algunas ocasiones el sentimiento de enfado o tristeza es tan grande que escapa completamente a nuestro control, pero también estoy convencido que muchas de las emociones negativas que desarrollamos a lo largo del día serían perfectamente evitables.

Hay muchos casos de personas que afirman haber cambiado radicalmente su actitud ante el mundo cuándo les han diagnosticado una enfermedad incurable y les han dado 1 año, un mes o una semana de vida. Hazte una pregunta ¿Si te quedara una semana o un día de vida, realmente perderías el tiempo enfadándote por tonterías?. Analiza las cosas que te han disgustado la última semana y comprueba cuántas entrarían en esta categoría. Y después, se un poco pesimista y piensa que quizás (sólo quizás) realmente sólo te quede un día o una semana de vida.

Misión cumplida!!

Obj52

Hoy hace aproximadamente un año que inicié un proyecto personal que comentaba en este mismo blog.

El reto al que me invitó Ana Guiu era realizar una ilustración al día durante un año hasta conseguir un total de 52 ilustraciones. Pues bien, hoy tengo el orgullo y la satisfacción de comunicaros que, con la ilustración número 52, he superado el reto y cumplido el objetivo según lo previsto. Lo he conseguido!!.

Ahora puede parecer trivial, pero lo cierto es que no siempre ha sido fácil mantener el ritmo y el compromiso. En varías ocasiones tuve la tentación de abandonar pues el estado de ánimo no siempre acompañó y es valgo muy intimamente relacionado con una actividad como el dibujo. Ahora celebro no haber cedido en el empeño y tengo que confesar que me siento plenamente satisfecho. Ha sido una experiencia que me ha ayudado a crecer cómo persona y cómo artista.

Cómo ya he comentado en alguna otra ocasión el dibujo es una estupenda herramienta que nos ayuda a comprender nuestro tránsito por la vída y pienso que este ejercicio7reto ha sido una clara muestra de ello. Ahora toca continuar andando el largo camino de vuelta casa ;-).

Podéis ver la colección con las 52 ilustraciones en este enlace.