Wu Wei

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Hace mucho tiempo que me encontré con el concepto de wu wei tras mi primer lectura de Tao Te King. En occidente este término se ha traducido de varias formas pero siempre relacionado con el concepto de la “no acción”. El libro antes citado viene a decir en muchos de sus pasajes que  con el wu wei, o sea con la no acción, se puede llegar a conseguir cualquier cosa, se puede llegar a conquistar el universo.

El concepto de que “no haciendo nada  se consiguen cosas” en tan anti intuitivo con nuestra forma de vida que a priori cuesta verle algún sentido. A mí me ha costado muchos años verle este sentido pero ahora que empiezo a entenderlo apenas subrepticiamente poco a poco se me va aclarando la cortina de humo y cada día creo comprenderlo mejor.

En primer lugar la traducción “no acción” no es la más aproximada para wu wei, es tan sólo una aproximación. Quizás sería más adecuado traducirlo por algo así como “dejar que las cosas sucedan” aunque tampoco sería muy exacto.

El caso es que pienso que si dejamos que las cosas sucedan al final todo acaba colocándose en sus sitio de la misma forma que si apretamos un puñado de cigarrillo (o de palillos chinos o similares) al final estos acabarán tomando una estructura de patrón hexagonal independientemente de los movimientos que hagamos con las manos.

Tomad como ejemplo la propia naturaleza. La naturaleza no tiene consciencia ni intención ninguna, simplemente va haciendo y sin embargo mirad las maravillas que ha creado, las nubes, las montañas, los pinos, los cisnes, las flores, las montañas, las cascadas, el toro bravo, el ruibarbo, las catedrales, el cerebro, los vuelos trasatlánticos, la poesía, el helado de pistacho y el iPad, por poner sólo un ejemplo. Vale que es una chapucera, que ha necesitado millones de años para todo eso, que ha habido un montón de pasos hacia atrás, pero es que caray!!, lo ha hecho todo sin poner esfuerzo ninguno, simplemente ha dejado que las cosas ocurrieran y ya está. …¿entendéis lo que os quiero decir?

A veces nos obcecamos en creer que esforzándonos mucho y poniéndonos manos a la obra vamos a conseguir hacer más cosas y hacerlas más rápido. No niego que en ocasiones pueda ser así, pero la propia experiencia me dice que en los asuntos en los que las personas metemos la zarpa voluntariamente con la intención de arreglar las cosas todo se acaba yendo al garete de la peor forma posible. Sin embargo cuando realizamos las cosas de forma espontánea y dejamos que se desarrollen a su propio ritmo todo acaba saliendo mucho mejor.

Creo que el significado del Wu Wei va más por ahí. Deja que los hechos fluyan que sigan su devenir natural y acabarán colocándose donde les corresponda de forma suave y espontánea. La arrogancia de pretender que podemos modelar la existencia a nuestro gusto provocando intencionadamente los acontecimientos me parece ingenua a la vez que necia.

Si empiezas a dejar que las cosas fluyan libremente en tu vida, quizá tendrás tropiezos, quizás tardes más en avanzar pero sin duda llegarás mucho más lejos.

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No hagas nada en dos minutos

Donothing2minutes

De vez en cuando te encuentras con webs como ésta que suponen un soplo de aire fresco.

http://www.donothingfor2minutes.com/

Se trata de una web que te propone no hacer nada durante dos minutos a parte de mirar la pantalla y relajarte con la imagen y el sonido de las olas del mar. En el centro de la pantalla hay un contador que se resetea de nuevo a dos minutos apenas se mueve el ratón o se pulsa el tecleado recordándote tu fracaso en la misión de estar dos insignificantes minutos sin hacer nada. Muy recomendable para mejorar la productividad y el bienestar mental de todos aquellos que invierten gran parte de su tiempo delante de un ordenador y olvidan (olvidamos) que a veces lo mejor es parar un poco, relajarnos y vaciar la mente de pensamientos.

 

Excursionistas del tiempo

En un post anterior comentábamos la importancia de vivir la vida desde el presente para aprovechar al máximo todos las oportunidades que éste nos ofrece. Es cierto que es mucho más fácil decirlo que hacerlo pero no es menos cierto que las continuas excursiones de la mente hacia el pasado y el futuro acaban consiguiendo que nos olvidemos de disfrutar el momento y además, si estas actitudes se mantienen de forma persistente, pueden llegar a crear estados crónicos de infelicidad.

Simplificando mucho (muchísimo) todos los posibles matices me he atrevido a elaborar una clasificación de los individuos atendiendo a la pulsión de desplazamiento  temporal más dominante en sus mentes.

1.       El nostálgico.


El nostálgico vive permanentemente anclado en el pasado regocijándose en recuerdos pasados y ligando su identidad a él. No sólo se olvidan de valorar y disfrutar el presente sino que suelen despreciar  cualquier propuesta relacionada con el futuro o simplemente son indiferentes a él.

2.       El depresivo.

Depresivo

Se envenenan el alma recordando todas las desgracias que les han ocurrido en el pasado o fantaseando con aquello que pudo haber sido y no fue. Su pena crónica les impide hacer planos de futuro y el presente no es más que la plataforma desde la cual regodearse con su desgracia. Los casos más agudos suelen derivar en casos serios de depresión.

3.       El insatisfecho

 

Insatisfecho

El insatisfecho deposita todas sus esperanzas en el futuro olvidándose de todo lo bueno que le ha pasado. Por muy bien que le vayan las cosas siempre seguirá depositando su felicidad en el futuro.  El presente pasa a convertirse en una eterna antesala para el éxito que “ha de venir” y claro , cómo el futuro cuando llega se convierte en presente el resultado es que esa supuesta felicidad quedará para siempre perdida en ese futuro tan imaginario como inexistente.

4.       El temeroso.

Temeroso

La principal tarea del temeroso es pasar miedo. Le asusta todo lo que le pueda pasar en el futuro sin pararse a pensar (y menos a disfrutar) sobre todo lo bueno y estupendo que le está pasando en el presente o le ocurrió en el pasado. Su mente se autocastiga fantaseando con infinidad de calamidades que le pueden ocurrir tanto a corto plazo como en el futuro más lejano. El resultado es que la vida acaba convirtiéndose en una auténtica tortura dominada por el temor.

5.       El iluso.

Iluso

El iluso se regodea con lo que le ha pasado y mira al futuro con optimismo. Aparentemente puede parecer un tipo feliz pero en realidad la vida se le escapa recordando y contando a los demás lo bien que lo pasó y haciendo planes sobre lo  que le espera en el futuro. Rara vez se paran para concentrarse en el momento presente. Cuando están haciendo algo ya están pensando en lo que van a hacer a continuación. Es como si temieran encontrarse con algo oscuro, o peor, con su propio vacío si se paran a pensar en el instante presente. Son los eternos huidores del momento presente.

6.       El amargado.

Amargado

Son los individuos más desgraciados de todos. No sólo se lamentan continuamente de sus pasado sino que proyectan continuamente futuros miserables y por supuesto ignoran totalmente la existencia del presente que sólo utilizan para seguir regodeándose en su dolor. Son presa de la desesperanza. En casos leves viven en una continua y devastadora distimia y en casos graves pueden desembocar en depresiones severas o en suicidio.

7.       El expectante.

Expectante

El expectante considera que todo lo que le ha ocurrido no es lo suficientemente bueno y deposita todas sus esperanzas en el futuro mientras que mira con desdén o tristeza a su pasado lamentándose de todo lo que no ha salido como él quería (y minimizando las cosas positivas). Siempre cree que lo bueno está por llegar y se frustra cuando el futuro que se convierte en presente nunca cumple sus expectativas.

8.       El ansioso.

Ansioso

El ansioso ve siempre al futuro como una amenaza y utiliza el pasado, que tiende a idealizar, cómo un refugio al que huir ante la ansiedad y el nerviosismo que le provoca la incertidumbre del futuro.

9.       El iluminado

Iluminado

Dentro de este contexto, el iluminado es la persona que se ha hecho consciente de la irrealidad del pasado y el futuro y solamente viaja mentalmente a ellos con fines lúdicos o eminentemente prácticos (recuerdo y planificación) mientras que el grueso de sus existencia lo pasa siendo y gozando en el presente.

¿Con cuál de los modelos expuestos te identificas más?. El objetivo para a alejarse del sufrimiento y disfrutar de una vida plena sería tender al modelo iluminado, si bien es algo que requiere disciplina y férreo entrenamiento.

El presente

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La vida es lo que nos pasa mientras hacemos otros planes” esto lo dijo en su día John Lennon y razón no le faltaba.
Mientras nuestro cuerpo permanece en el momento presente nuestra mente se dedica a navegar por un pasado y un futuro fantasma. Nos pasamos las semana suspirando por que llegue el martes para que de paso al miércoles y de esta manera nos acerquemos al jueves que por fin desembocará en el viernes y…fin de semana!!. Cinco días sufriendo y suspirando por que lleguen los últimos dos y cuando por fin lo hacen, tras un breve estado de confusión, alrededor del sábado al mediodía empezamos a lamentarnos de que el fin de semana se acaba y nuestra agonía va in crescendo hasta que llega de nuevo el lunes y vuelta empezar. Y suspirando porqué pasen los días, los días pasan y se nos va la vida. En el mejor de los casos arrastraremos esta locura hasta el mismo día de nuestra muerte y desapareceremos de la faz de la tierra sin haber sido conscientes ni un sólo minuto de nuestra vida, en el peor tal vez un día tengamos un arrebato de lucidez y descubramos que hemos desperdiciado la vida de una forma absurda.

Por otra parte también malgastamos un tiempo presente valioso dándole vueltas a temas del pasado que no llevan a ninguna parte; “si hubiera hecho eso.”, ” si le hubiera dicho aquello” etc. Muchas veces estas rememoraciones sólo consiguen torturarnos y ahondar en heridas provocadas por el remordimiento, la falta de autoestima o la culpabilidad. No nos aportan nada útil o agradable y los minutos perdidos en esos monólogos estériles bien se podrían haber aprovechado en enriquecer nuestro ahora.

Estas continuas excursiones de la mente hacia un pasado y un futuro fantasma no hacen otra cosa que generar un sufrimiento inútil que se intensifica conforme nos enredamos en este círculo vicioso. Pasamos por la vida pero la vida no pasa por nosotros. Califico a este pasado y a este futuro de fantasmas porque ni siquiera corresponden a una representación real del pasado y el futuro. Cuando supuestamente rememoramos el pasado en realidad lo que hace nuestro cerebro es re-construir una versión sesgada de ese pasado, basada en hechos reales pero que son filtrados y distorsionados por nuestros afanes, prejuicios y miedos. En el caso del futuro nuestro cerebro se dedica directamente a fantasear basándose en predicciones también contaminadas por miedos, anhelos y suposiciones varias.

Lo bueno del asunto (o lo dramático, según se mire), es que tenemos el remedio al sufrimiento causado por esta constante inconsciencia al alcance de nuestra mano. Se trata de reconocer que nuestra mente, al igual que nuestro cuerpo, solamente existe en el momento presente. Por supuesto no se trata de anular el fantástico poder que tiene la mente de recrear el pasado o planear el futuro, pero sí de utilizar estas facultades para fines prácticos cómo recordar momentos agradables o planear cómo organizar el fin de semana. Una vez ejecutadas estas acciones lo mejor es volver al presente, estar presente, aceptarlo y disfrutar de ese momento.
Tantos años identificados con el parloteo de nuestra mente hacen que la tarea de estar presente, que debería ser sencilla, se convierta en una misión casi imposible. No obstante se puede practicar la presencia constante y domesticar al ego fantasma que no para de deambular por ese pasado y futuro fantasioso. Reconocer la existencia del presente y vivirlo a fondo puede ser nuestra única oportunidad de vivir la vida. Incluso cuando el momento presente es desagradable estar presente en él nos pone en mejor disposición para encontrar soluciones.

La flexibilidad del tiempo

Hace algunos día tuvimos la oportunidad de compartir un par de sesiones con Enrique Simó dentro del marco del master de desarrollo personal y liderazgo de la Universitat de Barcelona.

Las sesiones bajo el epígrafe “Cómo funciona la mente”  fueron altamente interesantes por razones que darían para una docena de posts, pero lo que me gustaría subrayar en esta ocasión es la demostración que Enrique nos hizo a todos los asistentes de la plasticidad del tiempo.

En efecto mediante diversos ejercicios prácticos de visualización y Full Stop, Enrique demostró muchas de las tesis planteadas en el libro Creando el tiempo de Steve Taylor. De esta forma 30 segundos parecieron transcurrir de manera muuucho más lenta, mientras jugábamos con la respiración y 15 minutos de relajación parecieron transcurrir en apenas un par. Aunque en mi opinión el efecto más interesante se produjo en los ejercicios de visualización donde el tiempo pareció adquirir una textura extraña muy difícil de clasificar racionalmente. Después de la última visualización (que tenía cómo tema el yo futuro) sería incapaz de decir si la sensación de ausencia del mundo físico  fue de pocos minutos o de varias horas (el tiempo real cronológico de la visualización fue de unos 15 min), lo que si me resultó evidente tras estas experiencias prácticas es la afirmación que el propio Simó realizó al inicio del taller: La mente es la herramienta más poderosa y económica que tenemos, pero nos cuesta llegar a manejarla adecuadamente.

Gestión de la motivación: La técnica de los 5 slots

Mis obligaciones profesionales y personales me dejan muy muy poco tiempo para poder desarrollar algún proyecto creativo de tipo personal. A pesar de ello son muchos los que se sorprenden de que, en medio de una agenda de locura, aún sea capaz de realizar historietas, animaciones, dibujos y otras creaciones de tipo artístico-creativo. ¿Pero cómo lo puedes hacer?, ¿de dónde sacas el tiempo?. Pues lo cierto es que todo comenzó cuando concebí la técnica de los cinco “slots” de motivación, desde que la puse en práctica mi productividad se ha disparado cómo un cohete. Aunque esta técnica está pensada para el desarrollo de proyectos en el ámbito artístico-creativo, sospecho que podría adaptarse a otros ámbitos con unos ligeros retoques. A los que os interese , ahí va…

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