la conciencia de uno mismo.

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En este blog nos hemos referido a veces a la conciencia, ese gran misterio que todavía continúa apasionándonos. De vez en cuando uno se encuentra perlas cómo esta http://www.mertxepasamontes.com/el-cerebro-la-conciencia-de-uno-mismo.html en Internet que vale la pena leer con atención. Cómo viene siendo habitual,  Mertxe Pasamontes nos regala un texto elegante e interesantísimo a través de su blog de psicología y coaching.

En ocasiones los sueños se hacen realidad.

Cuando era niño costaba mucho ver a una persona de otra raza en la calle. Sabía que existía gente con los ojos rasgados y la piel oscura por las películas y los libros pero era muy extraño verlos en la realidad. Por eso cuando era pequeño soñaba con un mundo en el que pudieras pasear por la calle o ir en bus y ver a todas horas a gente de todas las razas y colores mezclada de forma totalmente natural.

También recuerdo que unos de los días más tristes de mi vida fue cuando me descubrieron que las hadas, las brujas los robots y demás seres fantásticos solamente existían en los cuentos y la televisión. Por eso también soñaba que me relacionaba y era amigo de hadas, brujas, cyborgs, hechiceros y demás seres fantásticos.

También soñaba con poder escribir con esas maravillosas fuentes tipográficas que veía en los diarios y los anuncios impresos y me esforzaba por imitarlas con papel y lápiz. Pero me recordaban que eso solamente estaba al alcance de los impresores profesionales y que, a lo sumo, me tendría que conformar con ver mis textos con la tipo monoespaciada de una máquina de escribir

Pues bien, a día de hoy, 30 años después puedo decir que todos esos sueños se han hecho realidad. Cuando paseo por la calle cada día veo mezclada gente de todo tipo de razas. Entre mis conocidos y amistades cuento con hadas, brujas, magos y cyborgs (yo mismo soy un cyborg) y los robots no sólo existen sino que en mi casa tengo un par de ellos. En cuanto a la tipografía, a pesar de que nunca he sido impresor, puedo disfrutar escribiendo textos en un montón  de bellas fuentes distintas. De hecho hay tantas para elegir que cuesta decidirse por una. Si cuando era un niño me hubieran dicho que todo esto acabaría ocurriendo probablemente no habría dado crédito.

La conclusión es que en ocasiones, los sueños se hacen realidad, simplemente hay que darles tiempo. En otras ocasiones se quedan siendo sólo sueños, pero eso también está bien.