Exceso de optimismo

Tras varios días dándole vueltas a la cabeza, he llegado a la conclusión que el problema de muchas personas en nuestra sociedad es su exagerado y exacerbado optimismo.

Me explico. Estoy cansado de presenciar cada día escenas de mal humor, malas caras, amargura, quejas, stress insano, disgusto y toda serie de signos de fastidio a mi alrededor, tanto entre miembros de mi familia, como entre las amistades o entre los ciudadanos de a pie con los que me cruzo cada día. Y entonces me hago el siguiente planteamiento: Doy por hecho que la mayoría de la gente no disfruta sufriendo, luego ¿ por qué consiente derrochar valiosos minutos de su vida estando irritados cuando podrían cambiar de actitud?, sin duda pienso que es porqué esperan (aunque sea inconscientemente) que en algún momento del futuro ya no estarán disgustados y podrán disfrutar de la vida. Y ahí es precisamente donde creo que radica el error de base.

Podemos perder la vida en cualquier momento y aunque no lo hagamos inmediatamente, estamos sometidos a un montón de riesgos que convierten nuestro futuro en un gran campo de incertidumbre y en cualquier caso nuestra vida no será muy larga aún suponiendo que salgamos indemnes de todas las amenazas que se ciernen sobre nuestra salud y nuestra existencia. Si es así, ¿por qué perdemos nuestro escaso tiempo en atender emociones nocivas que nos hacen infelices?. Mi teoría es que pecamos de un optimismo irracional que tiende a hacernos pensar que viviremos para siempre y que por tanto, siempre quedará tiempo más adelante para apreciar la vida y para que se nos pasen las rabietas. “Ya vendrán tiempos mejores”, postergamos nuestra dicha indefinidamente en un futuro que nunca llega pero que nos permite justificar el mal humor de hoy.

Siempre me he considerado alguien profundamente pesimista y eso hace que siempre esté intentando sacar el máximo de cada segundo y que evite el mal humor por encima de todo, hasta el punto que muchas personas me consideran banal, poco serio o irresponsable, cuando es justamente lo contrario. Cada mañana cuando me levanto soy muy consciente de que hoy puede ser mi último día en la Tierra así que ¿por qué desperdiciarlo enfadándose?. Lo cierto es que la mayoría de nosotros únicamente pensamos esto cuando acudimos a un funeral que nos recuerda la fragilidad de la vida, pero a los dos días lo hemos olvidado y volvemos a nuestro optimismo de locura.

No niego que en algunas ocasiones el sentimiento de enfado o tristeza es tan grande que escapa completamente a nuestro control, pero también estoy convencido que muchas de las emociones negativas que desarrollamos a lo largo del día serían perfectamente evitables.

Hay muchos casos de personas que afirman haber cambiado radicalmente su actitud ante el mundo cuándo les han diagnosticado una enfermedad incurable y les han dado 1 año, un mes o una semana de vida. Hazte una pregunta ¿Si te quedara una semana o un día de vida, realmente perderías el tiempo enfadándote por tonterías?. Analiza las cosas que te han disgustado la última semana y comprueba cuántas entrarían en esta categoría. Y después, se un poco pesimista y piensa que quizás (sólo quizás) realmente sólo te quede un día o una semana de vida.

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Misión cumplida!!

Obj52

Hoy hace aproximadamente un año que inicié un proyecto personal que comentaba en este mismo blog.

El reto al que me invitó Ana Guiu era realizar una ilustración al día durante un año hasta conseguir un total de 52 ilustraciones. Pues bien, hoy tengo el orgullo y la satisfacción de comunicaros que, con la ilustración número 52, he superado el reto y cumplido el objetivo según lo previsto. Lo he conseguido!!.

Ahora puede parecer trivial, pero lo cierto es que no siempre ha sido fácil mantener el ritmo y el compromiso. En varías ocasiones tuve la tentación de abandonar pues el estado de ánimo no siempre acompañó y es valgo muy intimamente relacionado con una actividad como el dibujo. Ahora celebro no haber cedido en el empeño y tengo que confesar que me siento plenamente satisfecho. Ha sido una experiencia que me ha ayudado a crecer cómo persona y cómo artista.

Cómo ya he comentado en alguna otra ocasión el dibujo es una estupenda herramienta que nos ayuda a comprender nuestro tránsito por la vída y pienso que este ejercicio7reto ha sido una clara muestra de ello. Ahora toca continuar andando el largo camino de vuelta casa ;-).

Podéis ver la colección con las 52 ilustraciones en este enlace.