ARSGRAVIS. Web imprescindible de arte y simbolismo.

Uroboro

Raimon Arola fue uno de los muchos profesores excelentes que tuve la suerte  de tener mientras estudié BB.AA. Sus clases de simbolismo me impactaron de forma irreversible sobre mi forma de ver al arte y su estrecha relación con las partes más hondas y transcendentes del ser humano.

Durante años he podido aplicar y ampliar sus enseñanzas en muchas de las disciplinas a las que me he dedicado y también me ha servido para ser capaz de captar la profundidad en muchos aspectos de la vida que a simple vista pudieran parecer triviales.

Hace poco he tenido el placer de re-encortrarme con su trabajo bajo la web de Arsgravis, que ahora es la web oficial de la asignatura de simbolismo.

Me alegra comprobar como ahora todo ese saber está al alcance de todos los internautas. Este saber además viene perfectamente ilustrado con textos e imágenes valiosísimas.

Os recomiendo que consideréis poner esta web entre vuestras favoritas si os apasiona el dibujo, las artes, la filosofía, el saber tradicional o cualquier otra disciplina afín.

 

http://www.arsgravis.com/

Los diapasones del ánimo

Diapason

El otro día sin saber muy bien porqué, vino a mi mente la imagen del diapasón. Ya sabéis, ese aparato que se utiliza para afinar instrumentos musicales. Una de las características que me llaman la atención de este objeto es que  si lo hacemos vibrar golpeando ligeramente sus ramas, inmediatamente cualquier diapasón que esté en las inmediaciones y que tenga el mismo armónico empezará a vibrar también. El armónico es un nivel de frecuencia dentro del sonido y de otros sistemas dinámicos. La mayoría de diapasones vibran a una frecuencia de 440 Hz aunque los hay que están afinados a otras frecuencias dependiendo de su forma y material. El caso es que si colocamos un conjunto de diapasones de igual frecuencia en una habitación silenciosa y hacemos vibrar uno de ellos, al poco tiempo todos los diapasones de la sala estarán vibrando bajo ese mismo armónico como por arte de magia.

Pues bien, salvando las distancias, me atrevería a hacer un símil con el comportamiento humano. Me gustaría establecer la hipótesis de que el estado de ánimo de una persona se propaga por el aire al igual que el sonido, y del mismo modo que el sonido, un estado de ánimo se transmite de una persona a otra siempre y cuando estén en el mismo “armónico” emocional.

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