Reflexiones sueltas acerca de la energía financiera

Dinero

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Después de la lectura de Dinero y Conciencia de Joan Antoni Melé he estado pensando en muchos conceptos que he ido cristalizando en reflexiones sueltas y ambiguas. Como resumen diré que la mayor lección que he obtenido ha sido la de comprender que el dinero es un símbolo que sirve para convertir parte de nuestra energía vital en lo he venido a llamar, a falta de un término mejor, “energía financiera”. En efecto, el dinero, como la mayoría de los símbolos es neutro, su magia empieza a actuar cuando lo utilizamos como instrumento en el que traducir nuestros impulsos e intenciones en operaciones financieras de venta y compra que tienen consecuencias y que por lo tanto no son en absoluto neutras. Todos los símbolos tienen un poder inmenso en cuanto son activados por la psique humana. Podemos decir que el poder simbólico es uno de los más potentes que hay en el mundo. Esto se hace especialmente evidente con el dinero. En un sistema social, como el nuestro, regido por las políticas monetarias, todos nos hemos puesto de acuerdo para atribuirle a las diferentes divisas un poder fáctico, de tal manera que el poseer mucho dinero llega a ser equivalente de poseer mucho poder.

La naturaleza simbólica del dinero se pone de manifiesto cuando pensamos en la utilidad que tendrían un montón de fajos de billetes si estuviéramos aislados en una isla desierta en medio del océano o perdidos en una cumbre montañosa. Está claro que el dinero manifiesta su poder dentro del contexto social humano. Pero eso no cambia mucho las cosas, el poder por muy simbólico que sea no deja de ser poder y es ahí donde está el meollo de la cuestión.

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