Un dibujo a la semana

Pez

El otro día la coach Ana Guiu me retó a llevar a cabo un proyecto personal para desarrollar una de mis  grandes pasiones que, cómo ya sabéis,  es el dibujo.

El reto consiste en realizar un dibujo a la semana durante una año. Sin una temática ni una técnica definida, simplemente me conecto con lo me sugiera el momento en el que me encuentre y hala!, a dibujar con los medios que tenga en ese momento.

Si consigo cumplir el objetivo, al final habrá 52 dibujos que iré colgando cada semana en el siguiente “set” de flickr http://www.flickr.com/photos/uklanor/sets/72157626329167998/

En este post podéis ver el primero de la que será una larga serie.

Para muchos os parecerá un objetivo muy poco ambicioso, pero si conocierais mi agenda os daríais cuenta que será una auténtica proeza. No las tengo todas conmigo de que pueda conseguirlo, pero desde luego entusiasmo no falta.

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El presente

Pasadofuturo

La vida es lo que nos pasa mientras hacemos otros planes” esto lo dijo en su día John Lennon y razón no le faltaba.
Mientras nuestro cuerpo permanece en el momento presente nuestra mente se dedica a navegar por un pasado y un futuro fantasma. Nos pasamos las semana suspirando por que llegue el martes para que de paso al miércoles y de esta manera nos acerquemos al jueves que por fin desembocará en el viernes y…fin de semana!!. Cinco días sufriendo y suspirando por que lleguen los últimos dos y cuando por fin lo hacen, tras un breve estado de confusión, alrededor del sábado al mediodía empezamos a lamentarnos de que el fin de semana se acaba y nuestra agonía va in crescendo hasta que llega de nuevo el lunes y vuelta empezar. Y suspirando porqué pasen los días, los días pasan y se nos va la vida. En el mejor de los casos arrastraremos esta locura hasta el mismo día de nuestra muerte y desapareceremos de la faz de la tierra sin haber sido conscientes ni un sólo minuto de nuestra vida, en el peor tal vez un día tengamos un arrebato de lucidez y descubramos que hemos desperdiciado la vida de una forma absurda.

Por otra parte también malgastamos un tiempo presente valioso dándole vueltas a temas del pasado que no llevan a ninguna parte; “si hubiera hecho eso.”, ” si le hubiera dicho aquello” etc. Muchas veces estas rememoraciones sólo consiguen torturarnos y ahondar en heridas provocadas por el remordimiento, la falta de autoestima o la culpabilidad. No nos aportan nada útil o agradable y los minutos perdidos en esos monólogos estériles bien se podrían haber aprovechado en enriquecer nuestro ahora.

Estas continuas excursiones de la mente hacia un pasado y un futuro fantasma no hacen otra cosa que generar un sufrimiento inútil que se intensifica conforme nos enredamos en este círculo vicioso. Pasamos por la vida pero la vida no pasa por nosotros. Califico a este pasado y a este futuro de fantasmas porque ni siquiera corresponden a una representación real del pasado y el futuro. Cuando supuestamente rememoramos el pasado en realidad lo que hace nuestro cerebro es re-construir una versión sesgada de ese pasado, basada en hechos reales pero que son filtrados y distorsionados por nuestros afanes, prejuicios y miedos. En el caso del futuro nuestro cerebro se dedica directamente a fantasear basándose en predicciones también contaminadas por miedos, anhelos y suposiciones varias.

Lo bueno del asunto (o lo dramático, según se mire), es que tenemos el remedio al sufrimiento causado por esta constante inconsciencia al alcance de nuestra mano. Se trata de reconocer que nuestra mente, al igual que nuestro cuerpo, solamente existe en el momento presente. Por supuesto no se trata de anular el fantástico poder que tiene la mente de recrear el pasado o planear el futuro, pero sí de utilizar estas facultades para fines prácticos cómo recordar momentos agradables o planear cómo organizar el fin de semana. Una vez ejecutadas estas acciones lo mejor es volver al presente, estar presente, aceptarlo y disfrutar de ese momento.
Tantos años identificados con el parloteo de nuestra mente hacen que la tarea de estar presente, que debería ser sencilla, se convierta en una misión casi imposible. No obstante se puede practicar la presencia constante y domesticar al ego fantasma que no para de deambular por ese pasado y futuro fantasioso. Reconocer la existencia del presente y vivirlo a fondo puede ser nuestra única oportunidad de vivir la vida. Incluso cuando el momento presente es desagradable estar presente en él nos pone en mejor disposición para encontrar soluciones.