La flexibilidad del tiempo

Hace algunos día tuvimos la oportunidad de compartir un par de sesiones con Enrique Simó dentro del marco del master de desarrollo personal y liderazgo de la Universitat de Barcelona.

Las sesiones bajo el epígrafe “Cómo funciona la mente”  fueron altamente interesantes por razones que darían para una docena de posts, pero lo que me gustaría subrayar en esta ocasión es la demostración que Enrique nos hizo a todos los asistentes de la plasticidad del tiempo.

En efecto mediante diversos ejercicios prácticos de visualización y Full Stop, Enrique demostró muchas de las tesis planteadas en el libro Creando el tiempo de Steve Taylor. De esta forma 30 segundos parecieron transcurrir de manera muuucho más lenta, mientras jugábamos con la respiración y 15 minutos de relajación parecieron transcurrir en apenas un par. Aunque en mi opinión el efecto más interesante se produjo en los ejercicios de visualización donde el tiempo pareció adquirir una textura extraña muy difícil de clasificar racionalmente. Después de la última visualización (que tenía cómo tema el yo futuro) sería incapaz de decir si la sensación de ausencia del mundo físico  fue de pocos minutos o de varias horas (el tiempo real cronológico de la visualización fue de unos 15 min), lo que si me resultó evidente tras estas experiencias prácticas es la afirmación que el propio Simó realizó al inicio del taller: La mente es la herramienta más poderosa y económica que tenemos, pero nos cuesta llegar a manejarla adecuadamente.

Anuncios

La vida no tiene sentido (afortunadamente)

Digo que no tiene sentido porqué el hecho de  atribuir a la existencia un sentido único y común para todos, me parece demasiado absurdo como para tener algo de cierto. Y digo afortunadamente porqué eso nos deja total libertad cómo individuos para asignarle a nuestra vida el sentido que creamos más oportuno. Reconozco que esta última afirmación puede parecer todavía más absurda, pero de hecho no lo es. Pensemos en la vida como en un papel en blanco listo para que nosotros desarrollemos nuestra obra de arte sobre él ¿acaso para un artista no es más apasionante enfrentarse a una hoja en blanco que a otra que contenga un dibujo de plantilla para colorear o reseguir (cómo las que venden para los niños o los principiantes en el hobby de la pintura)?. Nuestra sociedad nos ha educado para seguir siempre una pauta dictada por un poder superior que nos indica el camino a seguir sin margen de error ni maniobra y que hemos de respetar cual ovejas del rebaño; es por eso que es muy difícil evitar esa sensación de vacío, de vértigo y hasta de náusea cuando nos enfrentamos a la perspectiva de una vida sin sentido.

Y yo me pregunto ¿Por qué debería la vida preocuparse por nuestras ansias de encontrarle un significado?, ¿dónde está el problema?, precisamente en la total y absoluta ausencia de sentido se nos ofrece la oportunidad de diseñar nuestro propio proyecto vital y desarrollarlo hasta sus últimas consecuencias. En otras palabras, re-conocer que nosotros creamos el sentido de la vida y asumir la responsabilidad que ello conlleva. Desde esta hipótesis, los existencialistas estarían en lo cierto al afirmar la no-existencia de sentido en la vida  pero también lo estaría el religioso que afirma encontrarlo en Dios o el  artista que lo encuentra entrgándose por entero a su obra .

Pero no confundamos esto con la impostura o el simulacro . El afirmar que el sentido de la vida es X, debe suponer un compromiso auténtico con ese X, debe ser nuestra creencia auténtica en que ese X es , en efecto, el propósito vital . Y no porqué simulemos creérnoslo sino porqué cuando decidimos que  tal o cual cosa es lo que da el sentido  a la vida, realmente  estamos creando ese sentido y pasa a ser tan real como lo era antes su ausencia, de la misma forma que el dibujo pasa a existir en el momento que lo trazamos sobre la página en blanco. No se trata desde luego de una tarea fácil, pero ¿acaso existe una tarea más noble?.