Cómo vuelva a escuchar que la felicidad está en los pequeños detalles voy a vomitar

Y es que estoy harto de oir cómo se repite esta afirmación a diestro y siniestro en multitud de libros, charlas y medios de comunicación. Hasta tal punto llegó mi hartazgo que se ha convertido en prejuicio y  en más de una ocasión, al escuchar esta frase, he desconectado la radio o he abandonado la sala de conferencias privándome así de lo que, por otro lado, hubiera sido probablemente una buena charla.

Aunque la frase de marras en cuestión pueda contener algo de verdad, lo cierto es que su (ab)uso indiscriminado la convierte en un lugar común, y con los lugares comunes ya se sabe que hay que tener cuidado, precisamente porqué su vasta difusión hace que sea más fácil que se malinterprete el significado y se aleje de la buena intención con que probablemente fue creada. Y en mi opinión está máxima adolece de varias incorrecciones e incompletitudes.

Para comenzar muchas cosas que se califican de pequeños detalles no tienen nada de pequeños; por ejemplo, el saborear una taza de te tranquilamente mirando por la ventana o una charla amena entre amigos –por mencionar dos de los ejemplos más socorridos para ilustrar lo que son pequeños detalles- en realidad son parte de los pilares  que sustentan la felicidad, pues incluyen embebidos elementos tan importantes cómo la necesidad de socializar, la amistad, el sosiego o la tranquilidad de conciencia que no son para nada temas baladí en la búsqueda de la felicidad. Normalmente poder gozar de estos momentos ha supuesto tener que trabajar en profundidad muchas de nuestras capacidades más íntimas. En todo caso lo que hace “pequeños” a estos detalles es el foco de los valores culturales que imperan en la sociedad actual, donde, por algún extraño motivo, el aparecer en la tv se considera algo importante y el tener la oportunidad de tomarte un te con tranquilidad se considera algo insignificante. De hecho la frase en si misma encierra mucho de contradicción, ya que si un pequeño detalle contribuye en suficiente medida a nuestra felicidad entonces pasa a ser un gran detalle. Si se me refuta con ese otro argumento repetido hasta la saciedad “pero es que es la suma de esos pequeños detalles…” responderé que me cuesta imaginar cómo los sentimientos son capaces de llevar la contabilidad. ¿Cuántos pequeños detalles necesito sumar para completar una unidad de felicidad?,  …extraño.

Por otro lado la felicidad también está en los grandes acontecimientos. Muchas personas que hayan pasado por  la experiencia de asistir al nacimiento de un hijo o hayan recibido, desde el escenario, la ovación de un gran público agradecido, estarán de acuerdo en que dichos acontecimientos han contribuido  a su felicidad y que en ningún caso podrían calificarse de pequeños o insignificantes.

Que dichos acontecimientos sublimes no sean indispensables para tener una vida feliz podríamos discutirlo, pero de ahí a afirmar que los mal llamados pequeños de talles son los ladrillos que construyen la felicidad, hay una gran diferencia.

En resumen pienso que se debería matizar la frase diciendo algo así como “la felicidad también puede encontrarse en momentos o detalles que a priori podríamos calificar de pequeños”, o en su versión “bit.ly”  “la felicidad también está en detalles aparentemente pequeños”.

En realidad pienso que esta afirmación está dentro de ese catálogo público de frases a 0,99 para utilizarla de forma indiscriminada. Las  más de las veces se repite por  mera inercia o por la pereza de no reflexionar un poco más su significado. No me extraña que se suela acompañar de la siguiente sentencia a modo de muletilla “Pero, ojo!, no hay que confundir esto con conformismo”, lo cierto es que efectivamente suena tanto a conformismo que cuesta tragarse ese sapo. Personalmente pienso que, se mire cómo se mire, decir que “la felicidad está en los pequeños detalles” es más una declaración de resignación que de auténtico espíritu de búsqueda.

La felicidad puede estar en muchas partes, aunque probablemente todas esas partes partan de uno mismo. Que cada uno explore su propio espacio y decida si los pequeños y grandes detalles forman o no parte de ese espacio de felicidad .

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2 pensamientos en “Cómo vuelva a escuchar que la felicidad está en los pequeños detalles voy a vomitar

  1. Iñaki dice:

    Efectivamente así es.

    En mi opinión se trata de un cliché más que la gente adopta en su “acerbo cultural”, es decir, en sus sistema operativo que les evita pensar.

    Quizá ese adjetivo “pequeño” a esos “detalles” hagan mera referencia a su extensión espacio-temporal, pero está claro que para poder disfrutar de esos “pequeños momentos”, dirigimos toda nuestra energía y recursos disponibles a todas horas con tal de poder tenerlos de vez en cuando.

  2. flori dice:

    También se olvida en el comentario “la felicidad esta en los pequeños detalles” que al hacer tanto énfasis en los “detalles” se cae en la creencia de que la felicidad esta en la cotidianidad, olvidando que para que esta cotidianidad tenga sentido necesitamos el sentido de trascendencia.

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