¿La felicidad es el objetivo?

Constantemente escucho en muchísimas partes que la felicidad es el objetivo principal de la vida humana. Desde un montón de fuentes; distintas libros, conferencias, artículos de prensa, programas de televisión puede oírse esta afirmación  que (casi) todo el mundo parece aceptar cómo incuestionable, en todo caso la discusión surge cuando se intenta argumentar cual es el camino para alcanzarla, pero en lo de que la felicidad es lo máximo a lo que puede aspirar el ser humano parece que hay consenso. 

Reconozco que durante muchos años yo mismo compartí esta opinión pero de un tiempo a esta parte y tras muchas horas de reflexión ya no estoy tan seguro, de hecho no estoy nada seguro. Creo que gran parte del problema está en la propia definición de felicidad. No parece haber una definición clara de lo que es sino múltiples apreciaciones del término que cada uno condimenta según su parecer, lo que me lleva a pensar que lo único común entre los miles de matices existentes es precisamente aquello a lo que aspira un ser humano en la vida. No obstante si parece haber cierto acuerdo en identificar a la felicidad como sentimiento de plenitud, la ausencia de sufrimiento, la satisfacción de estar bien en el mundo.

Pues bien, aún asumiendo los argumentos expuestos y otros similares no pienso que la felicidad deba ser el objetivo de una vida, al menos no para todo el mundo. Quiero decir que quizás pueda haber individuos que aspiren a ese estado pleno y extático bajo el que se idealiza a la felicidad como lo máximo que se puede alcanzar pero pienso que habemos otros, entre los que me incluyo, que aspiramos a algo más, a algo que trasciende el concepto de felicidad. Lo complicado del asunto es darle nombre a ese algo en una cultura donde la felicidad se ha colocado como techo a las aspiraciones humanas. El concepto al que me refiero podría incluir a la felicidad como un elemento más, pero no necesariamente.

En mi opinión la finalidad última de una persona debe ser algo que está más relacionado con la sabiduría que con la felicidad.

En mi opinión la finalidad última de una persona debe ser algo que está más relacionado con la sabiduría que con la felicidad. Creo que dicha finalidad última sería, precisamente, hacer evolucionar la consciencia hasta descubrir cual es nuestra misión en la vida, cual es el sentido de nuestra existencia en este mundo y entonces ponernos manos a la obra en pos de ese objetivo. Cumplirlo quizá nos exija renunciar a muchas cosas incluso a nuestra propia felicidad personal pero, bajo este criterio, la felicidad estaría por debajo de la emoción  de saberse en ruta hacia el camino correcto .

Personalmente prefiero fijarme cómo objetivo vital esa búsqueda que quizá me haga sentir incómodo en algunas ocasiones y hasta puede que infeliz en otras pero que mientras tanto es un combustible inmejorable para avanzar y progresar en la evolución de nuestra consciencia. Y, por favor, no confundáis dedicarse a la búsqueda con un camino lineal donde la recompensa está al final. La propia búsqueda es esa recompensa, cada empuje que recibe nuestra consciencia, cada nivel que atravesamos, es una acicate para seguir en ese paseo infinito. Más que un camino lineal yo identificaría este proceso cómo explorar por el interior de un edificio de infinitas habitaciones, donde cada sala nos descubre una nueva decoración.

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3 pensamientos en “¿La felicidad es el objetivo?

  1. flori dice:

    Pero para ir en esa busqueda por lo menos es necesario saber que estas buscando. Dijiste expandir la conciencia, ser más conciente?, para esto se necesita tal vez mucha sensibilidad.
    El saber que misión tenemos en la vida implica buscar para que somos buenos, o algo así como cual es nuestro talento, y si miras dentro debes saber cual es o al menos sospecharlo. Y en última instancia usar ese talento para un noble fin produce más que felicidad, una sensación de autorelización.

    ¿Cual es el objetivo de la vida?, yo creo que esta más relacionado con el desarrollo del carácter de la persona.

  2. Iñaki dice:

    Fernando Sánchez-Dragó solía decir que el objetivo de una vida es construirse un alma. No sé si eso es exactamente lo que se quiere expresar en este artículo, pero creo que va en consonancia.

    Lo de las “misiones vitales” no lo veo tan claro, puesto que es un discurso que nos podría llevar por los pantanosos caminos del sentido mesiánico de la vida o similares.

    Lo que sí he podido comprobar es que el ánimo de buscar la trascendencia, es decir de ir más allá de la evidencia, está presente de forma clara y fuerte en un porcentaje eximio de seres humanos, al menos aquí en Occidente, en el “balneario”.

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