La nueva sociedad

Aunque este video pueda parecer muy negativo por el futuro tan poco halagüeño que pinta, lo cierto es que se pueden hacer muchas lecturas positivas acerca de la futura sociedad que presenta.

Después de una época de despilfarro, hiperconsumo y derroche, ahora toca una época de austeridad. Es lo que obliga la actual crisis económica. Muchos son los que palidecemos y nos echamos a temblar antes las declaraciones de Santiago Niño Becerra en este vídeo, pero probablemente muchos habitantes de países en vías de desarrollo se echarían a reir ante nuestras banales preocupaciones y nos mirarían con una mezcla de compasión y desprecio.

Lo cierto es que, aunque sea a la fuerza, quiero creer que la actual situación nos va a brindar la oportunidad de cambiar el foco de nuestras prioridades y de empezar a valorar, en su justa medida, muchos aspectos de la existencia que la ansiedad de nuestra día a día consumista no nos permitía ver.

Después de una época de despilfarro, hiperconsumo y derroche, ahora toca una época de austeridad.

Entre esos aspectos hay infinidad de pequeños detalles de la vida cotidiana, una abrazo, una pausa para disfrutar de la compañía de los nuestros, una café o un vaso de agua a media mañana.., Pero también hay aspectos que sencillamente la mayoría de nosotros ni siquiera nos hemos parado a pensar, como empezar a valorar lo que significa el mero hecho de estar vivo o la importancia de trabajar nuestros afectos en lugar de nuestras posesiones.

Hace ya tiempo que nuestra sociedad occidental dejó de ser materialista para convertirse en una sociedad donde se confería mucha (demasiada) importancia al simbolismo banal, especialmente a los símbolos de poder representados esencialmente por las marcas comerciales. Lo importante no era poseer un automóvil, sino un Mercedes, lo importante no era poder vestirse sino poder lucir un Lacoste o un Raplh Laurent y así podríamos seguir en muchas áreas de la vida.

Hace ya tiempo que nuestra sociedad occidental dejó de ser materialista para convertirse en una sociedad donde se confería mucha (demasiada) importancia al simbolismo banal

El siguiente paso, después de abandonar el materialismo, es dejar de lado también este simbolismo hiperbólico y absurdo y empezar a interesarnos más por nuestra dimensión espiritual y trascendente como, de hecho ya llevan haciendo desde antaño muchos pueblos en la Tierra asimismo obligados en muchas ocasiones por la propia dificultad de sus vidas.

No se trata de que de buenas a primeras todos nos volvamos ascetas, sino que empecemos a evaluar más la experiencia de las cosas que la posesión de las cosas en sí. La carestía de los nuevos estilos de vida nos va a acabar de convencer de lo frágil y precario de las posesiones que de un día para otro podemos perder o pueden perder su valor. Probablemente se empiece a valorar mucho más la experiencia proporcionada por esas posesiones aunque sea de forma transitoria. En el ámbito económico eso se va a traducir en un aumento del alquiler, el pago por uso o las subscripciones. El menor poder adquisitivo de gran parte de los ciudadanos va a propiciar la posesión temporal de bienes y servicios, la re-utilización y el uso compartido. Los altos niveles de desempleo también van a favorecer una industria a la medida de ciudadanos con mucha disponibilidad de tiempo y poco dinero para gastar.

Pienso que esta situación va a subrayar la importancia de la información y las bases de datos de usuarios como moneda de cambio (que las leyes de protección de datos deberían modelar para que efectivamente esta materia prima inmaterial sirva de incentivo a la economía). Los nuevos métodos de rastreo y clasificación podrán crear desde  bases de datos “fast food”  a “delicatessen” que podrán comercializarse a diferentes precios dependiendo del tipo y nivel de filtrado.

También creo que se van a re-definir el significado de conceptos como  barato y se van a potenciar fórmulas del tipo Freemium y derivados que aún no somos capaces ni de imaginar.

Ya existen varias empresas y marcas comerciales que intuyendo esta circunstancia empiezan a explorar este nuevo mercado “de la experiencia” y proporcionan a sus clientes servicios y productos que tienen esta misión de mejorar sus vidas a través de la vivencia.

se van a re-definir el significado de conceptos como  barato y se van a potenciar fórmulas del tipo Freemium

Ya existen varias empresas y marcas comerciales que intuyendo esta circunstancia empiezan a explorar este nuevo mercado “de la experiencia

Ya existen varias empresas y marcas comerciales que intuyendo esta circunstancia empiezan a explorar este nuevo mercado “de la experiencia”

Y es como consecuencia de este viraje hacia la austeridad, hacia el aprovechamiento de recursos y hacia la atención por las vivencias más que a las posesiones por lo que tengo la esperanza de que vuelva a cobrar importancia el cuidado del espíritu y los sentimientos tan erosionados desde que el racionalismo mal entendido tomara el dominio allá por el XVIII.

Las amenazas antes esta situación son las de siempre. Cuando la población está deseosa de apoyos espirituales a los que asirse con desesperación suele convertirse en campo de cultivo para totalitaristas, falsos profetas, ideólogos de lo extremo y tiranos religiosos. Será uno más de los muchos retos que nos va a tocar superar a los habitantes del siglo XXI.

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