Fin de una etapa

Después de poco más de dos años he decidido fusionar este blog con otro de mis proyectos personales.

A partir de ahora este blog continuará en http://infinautica.blogspot.com. Cuando comencé  el Infinauta al mismo tiempo comencé también el Dibujo porqué quería mantener ambas temáticas claramente diferenciadas, pero después de todos estos meses he llegado a la conclusión de que esta diferenciación no tenía mucho sentido, no al menos a día de hoy, ya que en el fondo ambas bitácoras son un proyecto personal y tratan más de mis inquietudes personales que de cualquier otra cosa.
Así que dejo la actual plataforma en suspenso y os invito a que continuéis visitándome en la nueva edición del Infinauta donde seguiré dando buena cuenta de mis pasiones e intereses acerca de esta sagrada disciplina que es el dibujo pero junto a otra pleyade de asuntos que también tienen que ver con el mundo del espíritu.
Muchas gracias por vuestras visitas durante estos años y seguimos en contacto.

El iPhone y el atrapasueños

Atrapaiphone

Una persona que vive en una gran ciudad y que cuenta con los últimos avances tecnológicos, va a visitar a una vieja amistad que vive en medio del bosque con unas herramientas muy rudimentarias. Al llegar, y después de saludarse efusivamente la primera, repara en un atrapador de sueños que hay colgado en la cabaña.

 

          ¿De verdad esa “cosa” sirve para atrapar los sueños?

          Sí, de la misma manera que tu iPhone sirve para comunicarte con personas que están lejos.

          Pero no me compares, eso no son más que un montón de ramas, plumas y cuerdas

          Y tu iPhone no es más que un montón de láminas de coltán, metal y cristal

          Ya, pero es diferente, funciona con energía

          Y el atrapador de sueños también

          Pero esa energía a la que te refieres no se puede ver… sin embargo la energía eléctrica…

          ¿Se pueden ver los electrones?

          No directamente, pero se pueden sentir sus efectos

          Pues exactamente lo mismo que con la energía que hace funcionar al atrapasueños

          Los relámpagos son la prueba de que la energía eléctrica existe

          También son la prueba de que la energía mágica de la naturaleza,  que hace funcionar al atrapasueños, existe

          Pero yo podría construir uno de esos juntando los palos, las plumas y lo demás

          Yo también podría construir un iPhone tallando y moldeando láminas de metal y cristal

          Pero sería una maqueta, no funcionaria

          Lo tuyo también sería una maqueta, tampoco funcionaría.

          Yo puedo demostrar que el iPhone funciona

          Y yo que el atrapasueños funciona

          Es tu fe en la magia lo que lo hace funcionar

          Y tu fe en la ciencia también es lo que lo hace funcionar

          No, mi iPhone funciona con energía

          Y mi atrapador de sueños también

          Déjalo, está claro que no entiendes de lo que hablo

          Es cierto. Tú tampoco entiendes de lo que hablo

Soy tonto, muy tonto y estúpido

Soy tonto, muy tonto, lo que se llama tonto del culo. Y lo peor es que también soy profundamente estúpido. No estoy orgulloso de ello para nada, de hecho me dolió bastante descubrirlo. Al fin y al cabo a nadie le gusta reconocer que es estúpido ¿no es cierto?
Como digo no estoy orgulloso, pero tampoco veo que tenga que ocultarlo habida cuenta que la gran mayoría de la población también lo es. Además estoy absolutamente convencido de que el hecho de reconocerlo abiertamente es un primer paso para dejar de serlo.
Ser tonto no es algo necesariamente malo de per se, no todo el mundo tiene porqué ser inteligente. Se puede llevar una vida normal siendo tonto, de hecho la mayoría de la gente es lo que hace cada día. Ser estúpido sin embargo es algo peligroso y no debería ser deseable para nadie ni nadie debería jactarse de esa cualidad una vez ha sido descubierta en uno mismo.
Para entender mejor que es la estupidez y como se comporta en oposición a otros conceptos como la inteligencia, os recomiendo un libro que debería ser de lectura obligatoria en el bachillerato. Se trata deAllegro ma non tropodel italiano Carlo Cipolla. Concretamente os recomiendo el apartado que habla de la estupidez. Voy a tratar de sintetizar lo más concisamente posible el mensaje general del ensayo, ya que probablemente la gran parte de los que leáis esto seáis aún más tontos que yo (aunque sólo sea por el hecho de no haberlo reconocido todavía).
Cipolla divide los individuos en…

  • Inteligente: Es aquel cuyas acciones y comportamiento procura su bien y el de los demás
  • Malvado: Es aquel cuyas acciones y comportamiento procura su bien y provoca el mal de los demás
  • Cándido: Es aquel cuyas acciones y comportamiento procura su mal y el bien de los demás
  • Estúpido: Es aquel cuyas acciones y comportamiento procura su mal y el de los demás (a lo que yo añadiría…”la mayoría de ocasiones sin ser siquiera consciente de ello”)


El ensayo completa este enunciado general con algunas conclusiones secundarias, cómo que, a lo largo de la historia de la humanidad, en las diferentes sociedades que han formado las distintas civilizaciones, se han producido variaciones en el número de individuos inteligentes, malvados y cándidos que las formaban, sin embargo el porcentaje de estúpidos se ha mantenido siempre sorprendentemente estable en porcentajes muy elevados. Otra conclusión es que, dado cualquier grupo de individuos, independientemente de su número 10 o 10.000, da igual, siempre tendemos a subestimar la proporción de estúpidos que hay en él.
Por supuesto que no hay estúpidos absolutos como no hay malvados absolutos o inteligentes perfectos. Durante nuestra vida, y aún durante nuestra jornada, vamos adoptando constantemente comportamientos inteligentes, malvados cándidos y estúpidos dependiendo del momento y las circunstancias. En realidad estas etiquetas se corresponden más con comportamientos que con personalidades. De esta forma podríamos llegar a calificar de inteligente a la persona que mayoritariamente adopta comportamientos inteligentes y estúpida a la persona que mayormente adopta comportamientos estúpidos.
Y aquí es donde cada uno debe hacer examen de conciencia. Analiza con honestidad tus reacciones al cabo del día, recuerda lo que has hecho a lo largo de la jornada e intenta etiquetar tus diferentes acciones como inteligentes, malvadas, cándidas o estúpidas según el criterio antes descrito. De esta forma descubrirás cual es tu tendencia.
Yo lo hice, y penosamente descubrí que me podía inscribir de forma amplia y desahogada en el grupo de los estúpidos. Los frutos de muchas de mis acciones perjudicaban a otros y no me beneficiaban a mí e incluso a veces me perjudicaban también. Ciertamente no se trataba de grandes afrentas ni de ofensas imperdonables, más bien podríamos hablar de pequeñas molestias, descortesías o reacciones poco amables. Pero eso no cambia el núcleo de la cuestión que es que habitualmente me comporto de forma estúpida, y el hecho de que mis estupideces no sean superlativas (aunque a veces sí lo son) lo único que indica es que aparte de estúpido, soy mediocre y gris. Y además muchas de las estupideces que cometo no son por razones justificables sino simplemente por tonto, es decir, por no tener las suficientes luces para saber que no te estás comportando adecuadamente.
Cabe decir que desde que lo descubrí, una de mis obsesiones diarias es intentar mejorar cada día como persona para ser cada día un poco menos estúpido, hasta que llegue la gloriosa fecha en que se pueda declarar de forma inequívoca que soy un individuo inteligente. No es una tarea fácil, pues no hay unas instrucciones claras que te indiquen de forma prístina como convertirte en la mejor versión posible de ti mismo. Pero por suerte he ido encontrando mucha gente que me está ayudando y debo reconocer que el proceso de mejora personal es muy grato. No es un proceso lineal, hay muchos pasos hacia atrás y hay mucho de “prueba y error”, pero  aprendes un montón de cosas que te hacen sentirte mejor y ser más feliz. Además hoy puedo afirmar con la cabeza bien alta que soy algo menos estúpido de lo que fuí ayer. Os lo recomiendo.
En un próximo post quizá explique cuales son mis trucos para reducir la estupidez pero ahora me gustaría mostrar un listado más específico de pistas que os pueden ayudar a auto-diagnosticar mejor vuestro propio nivel de estupidez. Está especialmente diseñado para personas que suelen usar los mass media y/o las redes sociales. Huelga decir que dichas pistas han sido elaboradas basadas únicamente en mi propia experiencia y que no merecen más crédito que el que vosotros/as mismos/as decidáis otorgarles…aunque si has sido tan estúpido/a como para leer hasta aquí, quizá merezca la pena que les eches un vistazo.

Esto funciona así; el hecho de que cumplas una de estas afirmaciones no quiere decir que seas necesariamente estúpido/a, pero si que suman más probabilidades de que lo seas en determinado porcentaje. Por cada afirmación que encaje contigo suma el porcentaje que te propone la pista, al final obtendrás el porcentaje de probabilidad de que, efectivamente, seas estúpido.

  • ¿Has añadido comentarios con insultos y reacciones viscerales en diarios digitales, foros, blogs etc..? añade un 5%, si lo haces  frecuentemente añade un 10% más.
  • ¿Te sientes ofendido/a cuando oyes a algún periodista  o tertuliano afirmar cosas que están en contra de tu ideología o principios hasta el punto de empezar a insultarlo en público o en privado?, entonces suma un 5% más. ¿Te has ofendido a pesar de estar plenamente convencido/a de que lo que decía eran barbaridades sin sentido? entonces añade un 10% adicional.
  • ¿Eres de los/las que arruinas una conversación acerca de algún tema interesante y profundo soltando alguna gracia? suma un 5% más.
  • ¿Te has sentido ofendido/a en algún momento leyendo este texto y/o has pensado algo similar a “¿pero que se ha creído este imbecil?, el tonto lo será él, pero que no nos incluya a los demás”?, súma otro 10%.
  • ¿Alguna vez te has largado de algún sitio dejándolo todo hecho un asco y has pensado algo como “que se jodan” o equivalente al acordarte de los que vengan detrás?, añade otro 10%
  • ¿Has recibido la típica noticia polémica y/o escandalosa (ya sabes, políticos que reciben grande sobornos, fabricantes que cuelan ingredientes cancerígenos, virus letales que amenazan con borrar discos duros etc..) por internet y, sin contrastarla ni verificar si es cierta la has dado por buena y te has puesto a rugir indignado/a?, entonces añade un 5% más. Si además has empezado a enviarla a otros amigos sin filtrar la noticia antes, añade otro 5%. Si lo has hecho indiscriminadamente a toda tu libreta de direcciones y/o a todos tus contactos de redes sociales suma otro 10%. Si la noticia era la típica cadena de que “Facebook va a dejar de ser gratis si no envias esto” o similar suma un 20% más. Si la cadena era la típica barbaridad trasnochada y a pesar de eso la has re-enviado “por si acaso” no hace falta que sigas haciendo el test, eres estupido/a con absoluta seguridad, bienvenido al club!!
  • ¿En tu fuero interno te has creído alguna vez más listo/a que la media? suma otro 5%. ¿Te lo has creído y encima lo has afirmado públicamente? un 5% más
  • ¿Te crees más tonto/a o estupido/a que la media? suma otro 5% más
  • ¿Interrupes a tus contertulios en una conversación para afirmar algo de lo que no estás seguro/a y encima al final acabas con un “enfín..no se” suma un 5% más
  • ¿Te mantienes callado/a en una conversación por vergüenza o timidez a pesar de estar seguro/a de que tu aportación iba a ser de interés y utilidad para el resto? un 5% más
  • ¿Cuándo descubres que has metido la pata buscas desesperadamente como justificarte? otro 5%, ¿lo reconoces y te auto-fustigas hasta sentirte fatal contigo mismo/a? otro 5% más
  • ¿Tiendes a pensar que los que no opinan como tú son idiotas con total seguridad? súmate otro 10%
  • ¿Cuándo ves a un insecto tu primera reacción es pisarlo y/o chafarlo sin preguntarte el porqué? otro 10% más
  • ¿Cuando vas a realizar alguna tarea ruidosa en tu casa, te paras a pensar antes si le va a molestar a alguien o no?, si es que no, suma un 10% más, si además es una tarea no necesaria añade otro 5% suplementario.
  • ¿En medio de una conversación sueltas la típica idea, frase (o topicazo) que has escuchado simplemente porqué “encaja” sin pararte a analizar esa idea? suma otro 5%
  • ¿Utilizas muy a menudo frases del tipo “han dicho..”, “dicen..” o similares?, suma un 5% más
  • ¿Al utilizar el transporte público sueles mirar a tu alrededor para asegurarte de que no obstaculizas a nadie? si es que no añade otro 5%
  • ¿En los cines o teatros con butacas no numeradas te paras a pensar si la posición que ocupas puede molestar a alguien? si es que no, otro 5% más.
  • Si has llegado hasta aquí restate un 10%
  • ¿Has hecho cosas que te parecían absurdas sólo porqué el resto del grupo también lo hacía? suma otro 5%
  • ¿Sueles hacer propósitos de inicio de año o inicio de curso cómo “voy a estudiar inglés” o “voy a asistir al gimnasio con regularidad” y te lo crees a pesar de haberlo intentado repetidamente sin éxito durante los años precedentes? súmate otro 10%
  • ¿Sueles creer a la primera lo que lees en la prensa, oyes en la radio o ves en la TV?  añade otro 10%
  • ¿Piensas que eres libre en tus decisiones? añade un 5% más
  • ¿Has pensado alguna vez “mientras a mi me vaya bien…” o similar? pues suma otro 5%


Ok. Ahora ya puedes hacer los cálculos. Si llegados a este punto superas el 100% de probabilidades, tampoco te preocupes demasiado. Según la teoría de Cipolla y de los estudios que la apoyan estás en la media del resto de la sociedad. Si a pesar de ello no piensas hacer nada para remediarlo o, por lo menos,  para verificar si realmente eres estúpido/a , entonces ya tienes la garantía total de que efectivamente lo eres. La decisión de mejorar o no es tuya y sólo tuya.
Dejadme acabar diciendo que pienso que la estupidez es algo realmente nocivo. Es peor que las catástrofes naturales o que la mayoría de las epidemias, pues la estupidez es la causa de gran parte del sufrimiento humano, es el origen de casi todas las guerras, miedos infundados, insultos y agresiones. Por la estupidez se rompen familias, se marchitan relaciones y se pelean los amigos.
Supongo que debe haber alguna razón oculta para que la estupidez haya reinado durante tantos milenios y siga tan presente hoy día. Quizá la estupidez tenga alguna utilidad en la evolución humana cuyo significado se nos escape. Sólo así se explica que haya sobrevivido con tanta salud durante tanto tiempo. No obstante, mientras no tenga razones para sentir lo contrario, yo voy a seguir luchando en su contra durante lo que me quede de vida, por supuesto empezando por mi mismo. ¿No os parece una misión realmente…..estúpida?

Las creencias y los donuts

Las creencias son a las personas lo que el bizcocho al donut. Puedes cambiar el sabor del bizcocho alrededor del agujero pero no puedes dejar al agujero sin bizcocho, si lo eliminas sencillamente te quedas sin donut, ..eso es así.

De la mismas personas podemos cambiar unas creencias por otras pero no es posible “no tener creencias”. Por lo tanto, la gracia consiste en escoger las creencias adecuadas, esto es; las que en ese momento pensemos que representan mejor un modelo objetivo del mundo y que al mismo tiempo nos permitan movernos por ese mundo con comodidad y eficacia.

 

Es importante estar lo más convencido posible de la veracidad de nuestras creencias ya que lo contrario causa inseguridad, pero  siempre deberíamos estar abiertos a modificarlas si descubrimos evidencias razonables de que éstas son falsas. Aunque esta afirmación pueda parecer tremendamente lógica lo cierto es que no siempre es fácil desprenderse de las propias creencias. Llegamos a cogerles mucho apego, en gran parte debido a que solemos construir nuestra propia identidad sobre ellas, de tal forma que renunciar a una creencia puede llegar a representar una traición hacia uno mismo, una renuncia hacia uno mismo. El caso es especialmente grave cuando se trata de creencias a las que hemos dedicado mucho tiempo y sufrimientos. Son creencias que hemos llegado a defender con vehemencia y que justifican, en muchos casos, nuestra razón de ser en este mundo. La mayoría de personas se niegan visceralmente a renunciar a ese tipo de creencias  aún cuando tengan delante de sus ojos evidencias aplastantes acerca de su falsedad. En esos casos es increíble ver hasta que punto puede llegar la magia de la auto-justificación y el auto-engaño que no tenemos pudor en utilizar con abuso antes de renunciar a nuestra vieja creencia que hemos llegado a querer como un hijo.

Muchas de esas creencias se convierten en adictivas, y aunque sean nocivas para nuestra salud mental y produzcan sufrimiento, nuestro ego se ha aferrado tanto a ellas que las necesitamos como el aire para respirar. Sólo así se explica la tendencia masoquista de muchas personas a regocijarse en su sufrimiento y permanecer en la infelicidad cuando sería técnicamente fácil librarse de ella con un simple cambio de creencias.

 

Las creencias no son buenas o malas de per se, sino en base a un marco de referencia. Ese marco de referencia son los valores sobre los cuales se sustentan. Se puede intentar universalizar un conjunto de valores lo máximo posible, pero pretender que unos valores representan la verdad absoluta me parece una falacia que nos llevaría en última instancia a chocar con los postulados de los teoremas de Gödel  . No obstante esto no quiere decir ni mucho menos que debamos caer en el relativismo. Pienso que uno debe apostar todo a sus creencias hasta que éstas demuestren ser inútiles por falsas, limitadoras o inconsistentes. Por otro lado las creencias tienen un fuerte componente subjetivo, así que puede darse el caso de creencias distintas, en incluso contradictorias, en dos individuos distintos que puedan ser verdaderas al mismo tiempo dentro del ámbito local de referencia de cada individuo, sobre todo cuando no se trata de proposiciones basadas en axiomas matemáticos, que suele ser el 99% de los casos. Por ejemplo, imaginemos el caso de Juana y Alicia, dos amigas que van juntas en un Auto. Alicia conduce/maneja por una autopista a 121 Km/h y le fastidia tener que ir tan lenta, Juana está sentada a su lado aterrorizada pues le parece que Alicia conduce/maneja excesivamente rápido ya que normalmente ella rara vez circula por autopista y no suele ir nunca a más de 90 porqué le asusta la sensación de velocidad. Alicia cree que va lenta, Juana cree que van rápido ¿Cuál de las dos tiene razón?,…pues las dos, cada una dentro de su marco de referencia. Sus creencias son dos donuts  de distinto sabor.

Este es un ejemplo muy simple pero seguros que podéis extrapolar ejemplos más elaborados de vuestra propia experiencia.

 

Eric y Julián van a hacer una entrevista de trabajo para un puesto muy importante una gran empresa de fama internacional. Los dos están muy nerviosos y tienen la  misma preparación profesional, pero Eric cree que es imposible que puedan contratar a alguien de sus características en ese tipo de firma mientras que Julián cree firmemente que ese puesto será suyo tras la entrevista. ¿Quién está en lo cierto?, pues los dos nuevamente, cada uno en su marco de referencia que modela la realidad objetiva.

 

 

La inercia de la inconsciencia

En realidad ser autoconsciente no es una tarea excesivamente complicada, de hecho las técnicas para ganar auto-consciencia son relativamente sencillas. La dificultad  radica en la inercia de inconsciencia tan fuerte que arrastramos. No es extraño, desde casi el día de nuestro nacimiento vamos aprendiendo toda una serie de hábitos que construyen y refuerzan el espejismo del Ego y alimentan la inconsciencia con toda la fuerza de siglos de cultura y milenios de selección natural.

Cómo dijo no recuerdo quien, la fuerza que mueve al mundo no es ni el dinero, ni el poder ni el sexo, es la inercia y en más de un sentido literal y figurado llevaba toda la razón.  Desprenderse de la veloz inercia acumulada durante toda una vida de experiencias, frustraciones, creencias y malos hábitos puede llegar a ser una tarea titánica.

Pero aunque sea difícil, no es imposible. Una forma de empezar puede ser la introspección, el pararnos un rato a analizar con atención como nos sentimos en un momento dado. Se trata de una práctica que consiste en vernos a nosotros mismos en tercera persona, como un observador. Analizar nuestras sensaciones, intentarlas mirar como quien mira un cuadro pero sin intentar buscarles un porqué inmediato, simplemente darnos cuenta de ellas, reconocerlas.

Conforme nos vayamos familiarizándonos con esta técnica nos irá siendo más fácil detectar nuestras conductas inconscientes y será más fácil desprendernos de aquellas que detectemos como inútiles o nocivas. A la luz de la consciencia podemos llegar a apreciar cuantos de nuestros comportamientos siguen pautas aprehendidas, en ocasiones muchos años atrás, que se repiten por pura inercia pero que no obedecen a ninguna lógica racional o del corazón.

La verdad y la respiración

Clouds

Recuerdo perfectamente (en el fondo del contenido no en las palabras exactas) una historia que nos contó el maestro Raimon Arola en clase de simbolismo. En su día esa historia se me quedó clavada aún sin entender muy porqué. De alguna manera supongo que mi inconsciente ya intuía su importancia aún sin comprender el significado de la narración.

A lo largo de los años posteriores esa narración ha vuelto a mí en repetidas ocasiones a la luz de diferentes circunstancias que me han hecho comprender, cada vez un poco más, la sabiduría que se esconde detrás. Aún a día de hoy pienso no haber absorbido al 100% todo el valor de la historia, pero de vez en cuando vuelve a re-visitarla para indagar en su misterio. La historia es más o menos asi: (la re-interpreto con mis propias palabras pues no recuerdo las palabras exactas del maestro Arola).

“Un joven novicio ansioso por encontrar las respuestas definitivas al enigma de la existencia partió en busca de un viejo maestro que, según todos, conocía el secreto de la verdad. Después de caminar durante varios días llegó a la orilla de un río donde el maestro meditaba tranquilamente sentado en la posición del loto.

El joven se le acercó y le preguntó “Maestro, ¿podría decirme como conseguir conocer la verdad?”, pero el anciano ni se inmutó, continuó en la misma posición sin mover siquiera un músculo. El novicio esperó respetuosamente pero viendo que la respuesta no venía, volvió a insistir preguntando por segunda, tercera y hasta por cuarta vez.

Como el sabio permanecía impasible y no mostraba ningún signo de reparar en su presencia, el joven empezó a impacientarse. Primero volvió a preguntar en un tono de voz más alto, luego empezó a hacer aspavientos delante del maestro con el vano intento de ver alguna sombra de reacción en él y cómo todo ello fue inútil, finalmente se enojó y fue a coger carrerilla para abalanzarse sobre el viejo y obligarle a prestarle atención.

Cuando el novicio embistió, el maestro, que era todo un experto en artes marciales, lo esquivó fácilmente con un sutil movimiento a la vez que lo agarraba del cuello e introducía su cabeza dentro de las aguas del río.

El ansioso joven se debatía con fuerza para librarse de la mano de su captor, pero era inútil. El viejo poseía una destreza impresionante y era imposible zafarse de su poderosa presa. El aire era cada vez más escaso y el novicio sentía que iba a ahogarse irremediablemente. Un poderoso deseo de salir y respirar se apoderó de todos sus pensamientos, en aquellos momentos era lo único que deseaba.

Justo en el momento que creía iba a desfallecer, el maestro estiró de su cuello y sacó su cabeza del agua. Mientras el joven tomaba aire desesperadamente y tosía, el maestro pronunció estas palabras. <<Cuando tengas la misma necesidad de encontrar la verdad que la que tenías de respirar cuando estabas bajo el agua, entonces todos los secretos se revelarán ante ti>>”..

Mis tweets favoritos (VOL I)

Os regalo el primer volume de  mis tweets favoritos con sus respectivos autores. Pienso que en general es una lectura grata pero algunos son realmente buenos.

 

Ideal para pasar un rato de lectura fresca y estimulante.

 

Que os aproveche.

 

 ‏@ArtePresentar

Ser libre financieramente es tener unos activos que te generan ingresos que cubren todos tus gastos – @theRealKiyosaki

 

@ElPedroRuiz

El desfile de la Hispanidad es siempre un test. De pasta, concordia y ausencias. Biopsia.

 

@vestorach

“Consider the rights of others before your own feelings, and the feelings of others before your own rights.” John Wooden

 

‏@vestorach

“Do not let what you cannot do interfere with what you can do.” J. Wooden

 

@alvarocarmona

Del 1 al 10, le doy a la exageración un doce, a la mediocridad un cinco, y a la imaginación un diecitrés

 

@falcaide

Sé tan bueno en lo tuyo q nadie pueda ignorarte…

Sigue leyendo