Minimalismo mental

Bombeta

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El minimalismo como corriente de pensamiento ha sido estudiado en numerosas disciplinas como la pintura, la escultura, la arquitectura, la música, el diseño, la cocina o la literatura. Por lo general  las diferentes ideas que desarrollan las doctrinas del minimalismo giran en torno a la idea del “Less is more” (menos es más) que popularizó el arquitecto Mies van de Rohe y que viene a querer decir que, en muchas ocasiones, la mejor forma de sacar provecho de un objeto, un entorno o una idea es precisamente reduciéndola a su mínima expresión, liberándola de todos los detalles superfluos .

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No hagas nada en dos minutos

Donothing2minutes

De vez en cuando te encuentras con webs como ésta que suponen un soplo de aire fresco.

http://www.donothingfor2minutes.com/

Se trata de una web que te propone no hacer nada durante dos minutos a parte de mirar la pantalla y relajarte con la imagen y el sonido de las olas del mar. En el centro de la pantalla hay un contador que se resetea de nuevo a dos minutos apenas se mueve el ratón o se pulsa el tecleado recordándote tu fracaso en la misión de estar dos insignificantes minutos sin hacer nada. Muy recomendable para mejorar la productividad y el bienestar mental de todos aquellos que invierten gran parte de su tiempo delante de un ordenador y olvidan (olvidamos) que a veces lo mejor es parar un poco, relajarnos y vaciar la mente de pensamientos.

 

Arteterapia

Arterapia

El próximo sábado 15 de Octubre en el programa “Respira” de Barcelona TV emitirán un interesante reportaje sobre “Art i Terapia” donde se mostrará que el arte (y el dibujo como parte de tal) es una poderosísima herramienta terapéutica para mejorar nuestra salud mental, emocional y, por lo tanto, física y una estupenda vía de crecimiento personal.

 

Los que seguís este blog ya sabéis que he defendido más de una vez el poder del dibujo mucho más allá de su cualidad como actividad plástica por eso pienso que conocer una disciplina como la Arte terapia puede ser sumamente enriquecedor.

 

Los que no podáis sintonizar la cadena, podréis ver el programa en diferido más adelante a través de http://www.btv.cat/alacarta/  . También podéis encontrar más información acerca de esta disciplina en http://www.fesmediacion.com/page8.html

 

El botón para hacer que todo esté bien.

Makeok

De vez en cuando aparecen sorpresas como esta en la web http://make-everything-ok.com/ que te arrancan una sonrisa y que dan pie a reflexiones mucho más profundas que las que puedan sugerir sesudos tratados de filosofía.

Se trata nada más y nada menos que un botón para conseguir que todo esté Ok. Basta con hacer clic sobre él y al cabo de unos segundos todo está bien. Se trata de una lección de Aceptología tan breve y concisa como contundente.

Sincronicidad

Clock

Carl Gustav Jung le dio el nombre de sincronicidad a un fenómeno que ya llevaba siendo estudiado desde tiempos inmemoriables. Se trata, en resumen, de buscar una explicación de sentido a las casualidades que se dan a menudo en la vida de las personas desafiando las leyes de la probabilidad y que parecen manifestarse por algún motivo específico.

Supongo que muchos de vosotros habéis experimentado en diversas ocasiones a lo largo de vuestra existencia esos momentos en los que os ocurre algo o tenéis algún pensamiento y al cabo de cierto tiempo y de forma aparentemente inconexa desde el punto de vista causal ocurre otro acontecimiento que, por su significado, parece perfectamente ligado al primero, a veces incluso parece una respuesta al acontecimiento inicial. Ese sería el tipo de sincronicidad más simple, en un estado más avanzado son una cadena de tres, cuatro o más acontecimientos enlazados lo que conforman una cadena de sincronicidad.

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Cómo romper con el hábito de pensar demasiado

Hoy me gustaría compartir este vídeo del gran maestro Eckhart donde explica cómo romper el pernicioso hábito de pensar demasiado. Y es que en numerosas ocasiones son nuestros propios pensamientos los que más nos hacen sufrir. De ahí la importancia de aprender a regular ese parloteo incesante que suena en nuestras cabezas y saber verlo desde la distancia. Espero que os guste.

La mala prensa de la irracionalidad

Irracional

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Cuando hablamos del miedo podemos distinguir entre dos tipos principales. Un miedo que podríamos considerar bueno y hasta deseable que es el miedo que nos prepara para afrontar un peligro o una amenaza real tanto física como metal y anímicamente. Este tipo de miedo es que nos ha permitido sobrevivir como individuos y como especie hasta la fecha. El otro tipo de miedo, desafortunadamente mucho más frecuente en nuestra sociedad, es el miedo irracional, aquel que se basa en fantasías creadas por la imaginación y sin ningún sustento sólido en la realidad objetiva. Este tipo de miedos son muy improductivos y por lo general sirven solamente para crear un sufrimiento innecesario en la persona que los padece. Estudiosos cómo Pilar Jericó han tratado y han escrito numerosas líneas acerca de este tema. El resumen podría ser que, en la medida de lo posible, deberíamos erradicar este tipo de miedo de nuestras vidas pues nos limitan y nos impiden desarrollar todo nuestro potencial.

Ahora bien, aunque por definición todos los miedos irracionales deberían extirparse sin distinciones, lo cierto es que en realidad nos encontramos con miedos irracionales que tienen entre la sociedad peor fama que otros atendiendo a su nivel de irracionalidad. Por ejemplo el miedo a volar en avión, siendo un miedo irracional, no está tan mal visto cómo el miedo a ir en bicicleta o el miedo a la niebla (Homichlofobia), en parte porqué el primero es más común entre la población y en parte porqué objetivamente podemos decir que se basa en un riesgo que se concibe como más real (aunque esto último sería discutible). Por eso las personas con fobia a coger un avión, aunque en su mayoría reconocen tener un problema, este problema no les hace sentir tan culpables cómo los individuos con pánico a los payasos, a las hormigas, a las cosas frías, al color blanco o a cualquier cosa que se muestre a la izquierda del cuerpo (Levofobia). Precisamente lo ridículo y extraordinariamente irracional de sus miedos les hace padecer el doble al ser conscientes de esa irracionalidad.

No suelen ayudar demasiado  los primeros consejos que suelen dar muchos terapeutas Debes darte cuenta de que es tu miedo totalmente irracional, y claro los pacientes lo reconocen y se siente mal por ello. Cómo si algo irracional fuera menos real por el hecho de ser irracional!. Para empezar hemos de reconocer de una vez por todas que la mayoría de nuestros actos son altamente irracionales, de hecho lo irracional forma la base de casi todo nuestro comportamiento por la sencilla razón de que nos movemos y actuamos esencialmente movidos por nuestras emociones e instintos del momento determinados en gran medida por nuestro subconsciente, que no tiene nada de racional. No nos debe extrañar por tanto que la gran parte de nuestros miedos sean irracionales.

El hecho de reconocer que el miedo a escribir en público, por ejemplo (scriptofobia), es irracional no libera de ese pánico a la persona que lo padece ni lo hace menos real. Primero hemos de reconocer que todos los miedos irracionales son igual de legítimos, tan legítimos cómo innecesarios y a partir de ahí hay que trabajar para erradicarlos pero sin sentirnos culpables por el hecho de sufrirlos.

Pienso que la mala prensa de la irracionalidad viene heredada del siglo XVIII y la ilustración donde la razón ganó gran parte del prestigio del que aún goza hoy día. Pero ¿Cuántas personas conocéis que se comporten siempre de una forma 100% razonable?, que duerman estrictamente las horas razonables, que cumplan una dieta equilibrada, que crucen todos los semáforos en verde, que reaccionen siempre de forma razonada en sus relaciones personales, que defiendan sus argumentos con moderación y que todos sus actos estén dictados por la más sobria razón? (…bueno yo quizá conozca un par, pero suelen ser vistos como personas extrañas y excéntricas). Hay que reconocer abiertamente que somos seres irracionales que vivimos en sociedades irracionales y que se comportan de forma irracional la mayor parte del tiempo. Y no pasa nada, a partir de este punto intentemos abordar nuestros problemas y hallar soluciones utilizando, entre otras cosas, la razón, pero sin excluir a la irracionalidad de la ecuación y teniéndola en cuenta a la hora de plantear todas esas posibles vías de solución.

Ejercicios para ejercitar los tres centros

En otro post ya comentamos la importancia de ser conscientes de los tres principales centros que forman nuestra persona. Efectivamente somos el resultado de la interacción de nuestra mente, nuestras emociones y nuestra energía física que se apoyan y se alimentan entre sí.

Hace poco tuve la suerte y el privilegio de asistir a un seminario con el gran Joan Antoni Melé, donde, entre otras muchas e interesantísimas cosas, nos explicó tres ejercicios que podíamos realizar para entrenar y potenciar cada uno de los centros. Son ejercicios muy simples pero a la vez altamente efectivos. Paso a describirlos.

 

Para potenciar el centro mental

Es un ejercicio de creatividad muy poderoso y que sólo nos llevará cinco minutos al día. Consiste en lo siguiente: durante una semana escoge un objeto muy simple, cómo un clip, un  lápiz, un pañuelo o una pinza de tender ropa y mentalmente dedica cinco minutos a describir dicho objeto. Cuando la mente se distraiga y empiece a desviar sus pensamientos hacia otros derroteros, enseguida vuelve a enfocar la atención en el objeto y sigue con su descripción (forma, tamaño, color, textura, utilidad, imperfecciones y cualquier otra cosa que se te ocurra). Cambia de objeto cada día durante una semana. Al principio es un ejercicio extenuante, pero conforme vamos entrenando a la mente en ello, se convierte en una herramienta creativa realmente sorprendente, pues te llegas a sorprender a ti mismo de lo que tu cabeza puede llegar a elaborar cuando se le fuerza más allá de lo obvio.

 

Para potenciar el centro emocional

Durante una semana, cada día durante uno o dos minutos, para en lo que estés haciendo y presta atención a tu estado emocional en ese momento. Se trata de hacerlo de la forma más objetiva posible, cómo si fueras un observador externo que está comprobando el comportamiento de un fenómeno exterior. Simplemente trata de captar y describir cómo te sientes en ese momento, sin juzgar y sin intentar darle ningún significado concreto. Intenta ser consciente de si te hayas, nervioso, triste, calmado, animado.. Se trata de fortalecer ese “músculo” emocionar que te permite tomar distancia de las emociones. Mientras más lo practiques más fácil te será poder reconocer tus propias emociones y captar matices en ellas.

 

Para potenciar el centro físico

Es, con diferencia, el más simple pero a la vez el más difícil de los tres ejercicios. No se necesita invertir ningún tiempo. Se entrena la voluntad que es una de las actividades que más energía física necesita. Consiste en lo siguiente. Durante una semana, escoge una hora precisa a lo largo del día, cuando el reloj marque esa hora en punto repite siempre el mismo gesto (tocarse una oreja, rascarse la panza, chasquear los dedos, lo que sea), pero ha de ser justo a la hora y el minuto escogido, no vale un minuto antes o un minuto después. Se supone que con una voluntad suficientemente férrea te puedes dedicar al resto de tus actividades diarias sin dejar de estar pendiente de la hora en cuestión para realizar el gesto. Pues lo cierto es que es sumamente difícil hasta el punto de que a la mayoría les pasará la semana entera sin haber ejecutado el ritual ni una sola vez. Si te decides a persistir en la realización de este ejercicio podrás comprobar como en unas cuantas semanas tu voluntad y el control físico de tu mente se habrá ido solidificando sensiblemente, tu cuerpo se habrá habituado a estar en alerta de forma prácticamente inconsciente. Pero no nos engañemos, será muy muy difícil lograr el objetivo durante toda la semana.

La libertad

Liberte

 

Por lo general, la libertad es un valor que está bien visto en nuestras sociedades. Parece razonable pensar que si interrogamos acerca de sus valores a individuos escogidos al azar entre la ciudadanía, muchos de ellos incluirían la libertad entre los diez primeros y frente a la pregunta “¿quieres ser libre?” la gran mayoría respondería con un rotundo sí.

 

Sin embargo no estoy seguro de que quien así responda sea realmente consciente de lo que supone la elección de ser libre. En realidad pienso que cuando la mayoría dice “quiero ser libre”, en realidad quieren decir “quiero estar cómodo”, o sea que nadie me moleste mientras hago lo que se me antoja. Sin embargo para ser libre hay que estar dispuesto a abrazar constantemente el fracaso sin concesiones, porqué ser libre suponer tener que elegir y cuando se elige hay siempre un alto riesgo de equivocarse. El que obedece nunca se equivoca porqué delega en otro la facultad de elegir y por lo tanto de equivocarse.

 

Habría que entender que ser libre no es sinónimo de “hacer lo que me de la gana“, eso más bien supone ser esclavo de las propias pulsiones, que quizá sea una de las formas más extenuantes de esclavitud.

 

Decidir ser libre es una elección tanto más valiente cuanto mayor es el grado de libertad al que se quiere acceder. Pues dicha decisión probablemente va a granjear muchos enemigos y antipatías. La auténtica libertad suele causar recelo y aún desprecio entre la gente, porqué el individuo que la practica cuestiona muchos principios que están sacralizados por los distintos colectivos sociales donde la única libertad posible es escoger a que grupo perteneces, “de que lado estás“. En muchos casos practicar la libertad en mayúsculas supone el ostracismo de gran parte de la sociedad, que no tolera la disidencia, y exponernos al escarnio de los demás cuando fracasamos como resultado de una elección realizada consciente y libremente. Sinceramente, dudo mucho que la mayoría de la población esté dispuesta a pagar dicho precio.

El final de (la primera etapa del) viaje

Hace algunos meses en este mismo blog os hablaba del inicio del Master de desarrollo personal y liderazgo que he cursado en la Universidad de Barcelona. Pues bien, el otro día asistí a la última clase de este máster y ahora ya estoy en condiciones de afirmar que ha sido una de las mejores inversiones que he hecho en mi vida.

Cierto es que las expectativas eran muy altas pero puedo asegurar que el resultado final no lo podía haber imaginado ni  en mis mejores sueños, hasta el punto de poder decir que hay un antes y un después de la realización de este curso.

Hay realidades que cuando las conoces ya no las puedes negar, no hay marcha atrás, pues bien esta línea la hemos cruzado varias veces durante el máster y soy perfectamente consciente que el modelo de realidad que manejo actualmente es muy distinto del que tenía unos meses atrás cuando iniciaba estos estudios. Además tengo la clara certeza que esto no ha hecho más que empezar y que el verdadero e intenso viaje comienza ahora cuando, una vez fuera del cascarón, no queda otra que continuar andando por tu propio pie y descubrir el mundo que se abre cada día ante nosotros.

Durante este proceso he encontrado muchas respuestas y también se han planteado muchos y nuevos interrogantes. He realizado increíbles descubrimientos y no siempre han sido agradables, de hecho en muchas ocasiones ha sido un proceso ciertamente duro y es que el camino del autoconocimiento te lleva a explorar zonas de tu interior que ni siquiera habías sospechado que existieran y que pueden llegar a ser muy dolorosas. No obstante ha sido siempre un dolor sanador que ha ido unido  a una gran sensación de liberación y serenidad conforme iba adquiriendo consciencia de mi situación vital y del todo en general.

En las sesiones del máster han pasado un montón de profesionales, auténticos maestros como Pilar Jericó, Xavier Guix, Elma Roura, Anna Guiu, Enrique Simó, Antonio Jorge Larruy, Esteve Humet, Joan Antoni Melé o el propio Borja Vilaseca por citar solamente a algunos. Hemos hablado de temas tan interesantes cómo el eneagrama, el miedo, la ira, el autoconocimento, la autoestima, la PNL, el coaching, el “Mind Fullness”, la antroposofía, el tantra y muchos más. Aunque gran parte del valor del master lo atribuyo también al resto de estudiantes. He tenido la inmensa suerte de conocer a personas maravillosas con las que he podido vivir  momentos de auténtica e intensísima emoción y de las que he aprendido muchísimo. Supongo que no es casualidad, claro, al fin y al cabo las personas que nos apuntamos a este viaje solemos compartir unas inquietudes muy parecidas hacia la vida y su sentido. El caso es que después de haber compartido en clase experiencias de extraordinaria profundidad es muy difícil no sentir una profunda admiración por todos y cada uno de tus compañeros.

Al principio sentí la tentación de utilizar el blog de infinautica como un diario de las clases del curso, pero luego creí que era mejor idea centrarme en el contenido de las sesiones y utilizar el blog para plasmar opiniones basadas en lo allí aprendido cómo de hecho he ido haciendo.

Si os interesa realmente el desarrollo personal obviamente este Master es una opción a tener en cuenta. Sin embargo no me atrevo a aconsejároslo, no al menos a todo el mundo. Sinceramente no creo que todos los individuos estén preparados para afrontar una sacudida tan radical al modo convencional de ver la vida. Cuando Borja Vilaseca al inicio de curso nos dijo que se iba a tratar de un viaje hacia nuestro interior en el que se iban a remover muchas cosas realmente no hablaba en broma. Ha habido, aparte de apasionantes teorías muchos ejercicios prácticos que rompen viejos esquemas y te obligan a replantearte muchas cosas que habías dado siempre por verdades inamovibles.

En resumen una experiencia irrepetible y un regalo de valor incalculable.

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-          ¿Qué estás estudiando?

-          Un master de desarrollo personal y liderazgo

-          ¿Y eso te va  a servir para ganarte la vida?

-          No, pero me va a servir para saber que hacer con la vida cuando me la haya ganado